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marzo17

M.I.F. MOVIMIENTOS SOCIALES EN ESPAÑA.

 

MOVIMIENTOS SOCIALES EN ESPAÑA.

Vistos, por orden cronológico, los principales movimientos socio-políticos habidos en Europa y proyectados al mundo, cabe analizar ahora su incidencia en España.

El liberalismo político triunfante en toda ella a partir de 1800 y el económico -padre del capitalismo-triunfante en toda ella a partir del 1850, incidió en España de forma inversa a como lo había hecho allende los Pirineos.

El "politico" fue importado por la "nobleza afrancesada" y los intelectuales burgueses de nuevo cuño, pertenecientes a una burguesía incipiente y poco desarrollada en España, mientras que, por el contrario en el resto de Europa era la portadora de la idea. Así, mientras estos eran los defensores de las nuevas ideas, el pueblo llano y gran parte de la aristocracia se mantenía fiel a la tradición católico-monárquica.

Las dos guerras civiles entre liberales y tradicionalistas, aquellos afincados en los órganos centrales de poder y en las ciudades pre-insutriales, y estos afincados en en campo y pequeñas ciudades -la mayoria de la población española de entonces- son el exponente de la dificultad que tuvo la filosofía liberal en España, siendo necesarias dos victorias militares de los de arriba sobre el pueblo llano para que éste, via imposición, aceptara los nuevos vientos.

Nótese que durante el siglo XIX los liberales -padres de la democracia pluralista de hoy- eran los defensores a ultranza del centralismo administrativo y político, mientras que los tradicionalistas -padres del nacional-católicismo contemporáneo-, lo eran de los fueros (autonomías); a ello añádese la posición inversa que ocuparon un siglo después, para así poder entender mejor el fondo del problema de la eterna pugna de nuestra historia reciente entre el centralismo y el autonomismo.

En cambio, el "liberalismo económico" apenas tuvo arraigo, pues la sociedad del siglo XIX y principios del XX era eminentemente agrícola y no industrial, que el la condición básica para el desarrollo del mismo; sólo a finales del s. XIX empieza a incidir en la Cataluña costera y en ciertos puntos de Vascongadas, y es entonces, al encontrarse ese motor materialista con el combustible del romanticismo imperante en las capas intelectuales europeizadas de nuestra nación, cuando nacen los anhelos diferenciadores entre la burguesía naciente de dichas zonas.

Y justo entonces se produce el derrumbamiento definitivo del Imperio Español, ocasión que aprovecha la incipiente avidez de los precapitalistas españoles para lanzarse sobre el cadáver con vistas a llevarse los mejores restos y, dicho sea de paso, plato que nunca llegaron a comerse, pues les fue arrebatado por la aparición, a última hora, del proletariado internacionalista y el izquierdismo burgués. Pero indefectiblemente era verdad que la vieja España había sucumbido.

Pues bien, en el liberalismo político la Falange ve unos valores positivos como son, entre otros, la igualdad ante la Ley, el relanzamiento de la personalidad individual, que asumió en su dia, y también unos valores negativos, la voluntad mayoritaria sobre la minoría, prescindiendo de la razón, la negación de todo valor absoluto y la consiguiente relativización de todo valor espiritual, que ya rechazó en su dia.

Y en el económico, si bien se le reconoce su capacidad de creación de bienes, de aumento vertiginoso de la movilidad económica, de la abolición de la estructura feudal y esclavista, etc. no obsta para que la consideremos la causa del capitalismo inhumano que hoy todavía padecemos y, además, el origen de la reacción marxista igualmente nociva, por ello se enfrentó a él desde el primer dia.

Por reacción ante la injustiocia social, que creó, nacio el socialismo, que si bien tuvo causa justa para aparecer como única defensa inmediata para el oprimido frente al opresor, pronto dejó su origen para desviarse en las utopias anarquistas o en las negritudes del marxismo.

Sin embargo, las experiencias del anarquismo en España hay que contemplarlas en tres aspectos fundamentales, fruto de sus distintas corrientes para llegar a entender sus contradicciones y realidades.

Por un lado existió la acción violenta practicada por un sector de los "anarquistas puros", principalmente durante el primer cuarto del presente siglo. Acción ésta, denominada "propaganda por el hecho", que pretendía simplemente la destrucción de las personas e instituciones que pudieran implicar el derumbe o deterioro de la "sociedad capitalista" o del "poder del Estado".

Por otra parte, hemos de ver la tarea verdaderamente social que a través de la visión socialista del anarquismo (Proudhon) se realizó en nuestra nación. La creación de ateneos, cooperativas, escuelas para hijos de obreros, etc.; entidades todas ellas dirigidas a la educación libertaria del proletariado, al ejercicio de la responsabilidad social como parte susbstantiva de la libertad y a la emancipación de los trabajadores. Así pues, cuando se habla de anarquismo, no podemos atenernos a un cliché puramente terrorista o de actitud de desorden y negación.

En tercer lugar, hemos de considerar el fenómeno anarco-sindicalista, esta versión del anarquismo es la que ha tenido mayor significación e influencia en nuestra reciente historia. En su origen toma una forma tipicamente reivindicativa y de concienciadión de clase. Sin embargo, con el paso del tiempo y el acceso al gobierno de la Confederación de hombres imbuidos de anarquismo puro y revolucionario, se llegaría al famoso pistolerismo de los años 20 y 30 en Cataluña.

Durante la Guerra Civil realizaron experiencias colectivizadoras y comunitarias que fueron frenadas por el gobierno de la República.

En algunos aspectos teóricos y tácticos el Nacional-sindicalismo coincide con el Anarco-sindicalismo, y ello es justo reconocerlo: la negación del sistema parlamentario, la organización socio-económica a través de los sindicatos, la abolición del partidismo político.

Sin embargo tambien hay que destacar diferencias fundamentales, pues el Anarco-sindicalismo propugna la desparición del Estado, el antimilitarismo, la huelga general revolucionaria, y en general, la suplantación de las bases espirituales de la convivencia.

El socialismo marxista, el único real, ha devenido por su propia filosofía en un nuevo capitalismo -ahora de Estado- más atroz, si cabe, que lo que pretendió derribar.

Pero del marxismo, si bien reclazamos su filosofía y dialectica histórica, aceptamos en cambio su crítica económica del capitalismo tal y como fue explicada por nuestros fundadores; por ello decimos que no es posible corregir el capitalismo liberral y, por tanto, o se va hacía una salida marxista (ya fracasada) o a la Nacional-sindicalista que nosostros propugnamos.

Por otra parte, el marxismo -al igual que el liberalismo- fue introducido en España por los "rusófilos", a pesar de no venir a cuento, incluso con el propio análisis marxista en mano, pues en 1930 la sociedad española no había abandonado su carácter campesino, escaseando los burgueses e inexistiendo, practicamente, lo capitalistas: fuimos sólo un peón de la internacional obrera marxista, destinados a servir de carne de cañón para el buen servicio del Zar rojo, todo lo cual hizo aún más desagradable la experiencia marxista en España.

El desarrollo industrial en Cataluña, como en otras zonas, trajo la aparición del proletariado. A partir de 1840 comenzaron los movimientos sindicales cercanos a las corrientes libertarias europeas. En 1870 se reunía en Barcelona el I Congreso Nacional Obrero, acordándose el ingreso en la A.I.T. También hay que recordar que Barcelona fue la cuna de U.G.T. (1888) y de la C.N.T. (1910).

La fuerza anarcosindicalísta en Cataluña -frente a la burguesía nacionalista catalanista- se extendió por Levante y Sur de España, donde, por su parte ya habían arraigado movimientos campesinos de matiz libertario.

El anarcosindicalismo arraigó rapidamente entre el proletariado, aventajando al socialismo marxista en número de militantes. Su interpretación de la utopía del siglo XIX permitía esta recluta: se basaba en el sindicalismo puramente obrero, sin implicaciones de partido ni dirigismos extraños a la propia agrupación de trabajadores. Precisamente esto fue lo que le resto eficacia en todo momento frente a la eficacia y disciplina de las corrientes marxista, como se demostro en los sucesos de Barcelona de 1937 , una guerra civil entre comunistas y anarquistas dentro la Guerra Civil española.

Así, el mundo de la época cogido entre dos fuerzas filosóficamente materialistas -liberalismo y marxismo- aparentemente contradictorias pero coincidentes en su último destino de aplastar al individuo como persona al mismo tiempo que como ente social, no ha cesado de buscar salidas a su trágico destino.

Una de estas, el fascismo en Italia y el nacional-socialismo en Alemania, allá en los años 30 incidieron tambien en la tesis de nuestra doctrina.

En general, si es posible hablar así, buscaron una salida a través de un socialismo desprovisto de su carga marxista, sustituyendo estas filosfías por otras de base "espiritual-vitalista" y no en torno a Dios; y al mismo tiempo le dieron un vigoroso caracter nacional y mesiánico.

En sus primero pasos fueron más revoluciones políticas que sociales y sólo hacia el final de su existencia -truncada por la derrota sufrida a consecuencia de la II Guerra Mundial- imprimieron más fuerza a la revolución social.

Ahora bien, habida cuenta del confusionismo reinante en el tema y sin ánimo de agotar la cuestión, extendamonos un poco más en ciertos detalles de actualidad.

¿Cualés son las connnotaciones fascistas asumidas en nuestro origen?.

Sucintamente son:

-Una concepción del Estado entendida como ejecutor de una misión colectiva de caracter histórico, frente a un Estado sin fe como el liberal o absorvente como el socialista:

- Un sentido de la vida como servicio de rango espiritual, frente al sentido del azar de la voluntad mayoritaria de liberalismo de mercado económico liberal o de clase proletario y mesiánica del marxismo.

- Un rehundirse en la historia y metahistoria de la propia Nación para buscar soluciones propias, frente a un internacionalismo de mercado económico liberal o de clase proletario y mesiánico del marxista.

-Una concienciación de la existencia eterna de valores absolutos, frente a la relativización materialista del marxismo o liberalismo y como consecuencia, la necesidad de rescatarlos donde quiera que se encuentren, inclusive en los causantes del estado actual del hombre y la sociedad.

Por otro lado -y también brevemente- ¿Que connotaciones fascistas no fueron asumidas?:

-Una filosofía de caracter espiritual-vitalista (Italia) o espiritual-racista (Alemania) frente a la neustra espiritual-religiosa.

-Un culto a la violencia revolucionaria frente a una concepción cristiana y militar.

-Una concepción del Estado de caracter panteista al estilo socialista, frente a la nuestra de instrumento cuya finalidad es la de potenciar la plena realización de los componentes personales, familiares y sociales de todos los individuos que la integran son capaces de portar.

- Una diferenciación en las fuentes donde se acude para efectuar la síntesis de valores contrapuestos, que es de origen socialista en ellos y sindicalista en nosotros.

Por tanto un flangista no es ni pro ni anti nada, en el sentido ideológico, respecto a las ideologías mencionadas, antes bien, tenemos connotaciones de todos ellos, que junto con otras provenientes de otros campos y las nuestras propias y originales sirivieron para confirmar el Nacional-Sindicalismo.

Lo que define un cuerpo doctrinal es el conjunto del edifico y no ciertas partes constitutivas; por ello nadie debe avergonzarse -como han hecho algunos camaradas en el pasado y en el presente- de ninguno de nuestros orígenes, pues son consustanciales con nuestra propia identidad.

La Falange entiende que España, debilitada la cultura católico-tradicional que la sostuvo en los últimos mil años, está en trance de desaparecer si no encuentra un sustitutivo valido y eficaz.

Entendemos que ni el neoliberalismo, ni el neosocialismo, ni el neomarxismo son soluciones para conseguirlo, y por ello se levantó en su dia y levantamos hoy la cultura Nacional-sindicalista latente en nuestro movimiento como agente capaz de lograrlo.

Una vez vista la génesis ideologica falangista dentro del conjutno de los movimientos sociales acaecidos en la España de los siglos XIX y XX, cabe recordar las circunstancias históricas que hicieron propicio que tomasen cuerpo político en una organización llamada FE de las JONS.

Los españoles vieron alborear el siglo XX con la sensación colectiva de frustración por la pérdida del Imperio; el incipiente capitalismo industrial y los restos de una sociedad feudal con ínfulas de burguesía campesina y financiera eran los nucleos que nutrían los cuerpos del Estado y del Gobierno.

El primer tercio de siglo fue testigo del diálogo entre dos grandes sordos. De un lado una derecha cerril y egositamente conservadora a la vez que incipientemente capitalista y marcadamente feudal y agraria, que no vacilaba en utilizar los valores que decía creer más sagrados para perpetuar su explotación; sus argumentos eran la autoridad y el orden. De otro lado una izquierda desesperada y violenta que arremetió, erróneamente, no contra las condiciones objetivas de explotación, sino contra los valores que -atrapados en el cepo de la derecha- creía instrumentos de su desgracia. Sus argumentos eran la libertad y la justicia.

Como si Libertad, Justicia, Autoridad y Orden no fuesen una inseparable tetralogía.

No es que faltasen en ambas facciones sectores dispuestos al entendimiento, pero, desgraciadamente, cada uno de ellos se formó de la contraria la imagen estereotipada del sector más radical, y el miedo, al disminuir el número y el poder de los moderados, convirtió la iamgen en realidad.

Junto al dualismo social se presentaba también el dualismo regional. Mientras que una tendencia a la unidad de todos los españoles tenía como facción extrema el centralismo y el uniformismo, su tendencia opuesta a la autonomía y variedad de las regiones contaba cons su extremo en el separatismo. También aquí en este caso la confusión mental impuesta por el miedo condujo el proceso a una situación en que cada corriente solo quiso ver en la contraria sus tendencias extremas. Se opuso así a la idea de Unidad la de Autonomía. Como si la Unidad no resultase robustecida precisamente por la manifestación de la personalidad de cada uno de los componentes.

Añádase a todo esto una situación internacional altamente inestable, pre-bélica, y se comprenderá que los españoles estabamos sentados entre 1930-36 sobre un barril de pólvora.

Como un intento de tender un lazo entre una y otra corriente, especialmente en los social, apareció la Falange que si contenia entre sus postulados la desaparición de la empresa capitalista, la cosntitución de la economía como un conjunto de empresas nacionales, comunales, sindicales y cooperativas, y la atribución de la plusvalía a los trabajadores, defendía tambien el respeto a los valores espirituales y a la propiedad privada.

Tres años sólo -1933-1936- de vida creadora conoció la Falange, y suficientes para madurar y elaborar un programa político concreto.

La guerra civil desarboló sus cuadros y organización, prácticamente todos sus líderes desaparecieron por aniquilación física a principios de la guerra, y los que los sustituyeron no pudieron evitar el colapso final de la organización falangista producido a raiz de la sentencia de muerte del II Jefe Nacional Manuel Hedilla en abril de 1937 y que marcó el final de la Falange como cuerpo doctrinal y estratégico compacto dotado de identidad y capacidad de resolución propia.

A partir de esta fecha los falangistas se escinden en dos corrientes. una los depurados a partir de 1937, mantendrán una radical oposición al régimen franquista y se negarán de palno a cualquier tipo de colaboración. Otra, los que, en lugar de pasar a la oposición intentaránn conducir el Régimen hacia derroteros azules a base de dominar, por infiltración, los resortes de los órganos de poder del Estado naciente.

Pero mabas corrientes -estratégicas- serán anegadas por la tercera, la de los arribistas, advenedizos y oportunistas que jamas fueron falangistas, ni antes de 1937 ni después, pero que proliferarán a millares con la bendición del Régimen, que de esta forma consigue neutralizar a las dos corrientes falangistas.

La primera corriente quedará gloriosamente aislada en su empeño, con la rabia de ver cómo se abusa del nombre y símbolos de la Falange para justificar empresas que nada tenían que ver con ella.

La segunda corriente, a pesar de colaborar con la praxis política de este estado, convirtiendo en realidad muchas de las reivindicaciones del movimiento obrero que éste no había consegudio hacer ciertas a lo largo de un siglo, y prestando con ello un valioso servicio a España, no podrá evitar su frustración al ver que su objetivo final -la revolución nacional sindicalista- iba siendo aguado dentro de una retorica parcialmente azul, pero con unas estructuras antagónicas con lo deseado por ellos.

Así, el concepto revolucionario de Síndicato Vertical, se diluirá en un gris fomento de la colaboración entre patronos y obreros; así tendran que sufrir como se robustece el cenralismo asfixiando las manifestaciones regionales más legítimas; así tendrán que soportar como bajo la cortina de humo de la Falange, el Régimen prepara unas estructuras económicas descaradametne capitalistas que van a ser caldo de cultivo de toda una serie de corrupciones en lo económico y moral.

Los únicos vencedores serán los de la tercera corriente -los pseudofalangsitas- que conseguirán la mayoría de los mejores puestos hasta que terminarán por desgastar los síbolos falangistas; una vez ocurrido esto los arrojarán -probando con ello la intencionalidad política de su étapa anterior -para pasar a coger lo siguiente -democracia pluralista, autonomismos, reformas, cambios etc.., que les permite seguir ocupando los mismo puestos tras tantos años de medrar en el viejo Régimen; esta es su última ratio, que de ninguna manere estan dispuestos a abandonar.

Pues bien, transcurridos cuarenta años de una rectoría personalisisma del Estado, se ha visto como las izquierdas siguen con sus postulados revanchistas y antinacionales, y como las derechas siguen sin estar dispuestas a renunciar a sus privilegios seculares, y en consecuencia resulta inevitable una nueva andadura de Falange para intentar con renovado afan la ruina sociopolítica que se nos avecina en España.

Por ello hoy nos reunimos en torno a este manifiesto, y por primera vez desde 1937 las dos corrientes de falangistas que se separaron perdiendo ambas la batalla en aquella fecha; y hemos decidido hacerlo en función de la misma causa que nos unió entre 1933-36, esta España que no nos gusta, pero que no estamos dispuestos a perder sin haber quemado todas las posibilidades a nuestro alcance, y ante ello plegamos, superamos y olvidamos todas las diferencias estratégicas del pasado para la mejor suerte de nuestra común causa.

 

M.I.F. FASCISMO Y NACIONALSOCIALISMO.

M.I.F. FASCISMO Y NACIONALSOCIALISMO.

FASCISMO Y NACIONALSOCIALISMO.

La irresponsable y no disimulada amenaza del marxismo contra los valores en que se inspira la convivencia de las naciones occidentales tenía que despertar inexorablemente, y despertó, el miedo, no sólo en los que tenían que defender una propiedad privada pequeña o grande, sino en todos los que creían que la familia, Patria, religión, libertad, derecho, y todos los valores del espíritu son algo más que "prejuicios burgueses".

A todos los movimientos surgidos como consecuencia se les aplicó el nombre del primero: el Fascismo. Es muy discutible cientificamente el adjetivo "fascista" con valor genérico, ya que las diferencias entre todos estos movimientos no solo son accidentales, sino, en muchos casos, esenciales, pero existen algunos puntos comunes, especialmente: el intento de resucitar el propio "genio nacional" (así en Alemania el nacionalismo de base racista germánica, en Italia las glorias del Imperio Romano) y el miedo al marxismo.

El Fascismo se alimentó de este miedo, haciendose en muchos casos de él el motor de su acción, hasta el punto de que "fascismo y antimarxismo" se convirtieron en sinónimos. El marxismo aprovechó la coyuntura para azuzar esta identidad propagandistica, e incluso resaltó la de "antifascista" y "marxista", que le fue tan útil, y que en algunos casos lo sigue siendo.

Los llamados "fascismos" despertaron una serie de sentimientos e ideales dormidos en los pueblos como la conciencia nacional, el sentido del honor y de la milicia...,intentando integrarlas con un socialismo de corte nacional, que solucionaria la problemática económico-social. Pero de toda esa fuerza , eminentemente joven y revolucionaria, se aprovechó el capitalismo, que cedió parte de su poder, inicialmente, para poder seguir existiendo con su capacidad de explotación,haciendo en su mayor parte ineficaces los principios renovadores de las revoluciones fascistas.

Por su parte, el fascismo, en un plano político, recayó en algunos erores del marxismo, su enemigo. Así con la misma base hegeliana, por ejemplo, estableció el panteismo estatal. En lo social y económico, debido a la maniobra capitalista señalada, no resolvió el problema , sino que se limitó a pacificar, asignando al estado el papel de árbitro, guradián y juez de los problemas entre propietarios y asalariados; esta pretendida "armonización de Capital y Trabajo" -corporativismo en sus diversas facetas- solo atenuó los conflictos sin llegar a solucionarlos en su base.

De todas formas, el fascismo es un fenómeno inconcluso, truncado por la II Guerra Mundial. Si ya de origen su praxis precedió a la teroría, es lógico que el ambiente circundante de su época desenfoque los estudios que sobre sus bases teóricas se han intentado hacer

Sin embargo, conviene tener presentes ciertos hechos que indican intentos de superar la fase de socialismo moderado con que aparece a primera vista; para ello recuérdese que la medida tomada en la Alemania nacionalsocialista para sustituír el patrón oro, base de una filosofía economicista de una sociedad, por el patrón trabajo, constituye un golpe en el centro neurálgico del capitalismo, como ninguna socialdemocracia haya intentado jamas; o bien recuérdese la última fase del Fascismo -República de Saló o República Social Italiana- donde se saltó revolucionariamente del corporativismo subordinado o mixto imperante hasta principios de la II Guerra Mundial al Corporativismo Integral, planteándose líneas cuasi comunistas en lo social.

Así pues, sus posibilidades de futuro -como una posible síntesis con el liberalismo que ya apuntó Ortega-, quedaron en una incognita enterrada entre las cenizas de las ciudades destruidas por sus vencedores.

 

M.I.F. Anarquismo.

M.I.F.  Anarquismo.

ANARQUISMO.

Como derivación de las teorías utópicas del siglo XIX, influido por las ideas primero de Proudhon y luego de Bakunin, cobra influencia el anarquismo en Europa, que no tardará en enfrentarse a las ideas marxistas.

La acracia, es decir -la sociedad sin estado ni forma alguna de poder- coincide a grandes rasgos con la sociedad comunista soñada por Carlos Marx, pero discrepa rotundamente en cuanto a la estrategia y línea política que debe conducir a ella. En efecto, el anarquismo -como hijo de la Utopía- parte de la base de que el hombre es bueno por naturaleza y su estado natural es la libertad. Quien encadena y pervierte es la sociedad jerarquizada, luego, para devolver al hombre su estado natural de bondad y libertad, hay que desmontar conscientemente toda la sociedad.

En cuanto el hombre se vea libre de sus ataduras retornará a este origen perfecto, pudiéndose así instalar la sociedad anarquista, en la que no existirá forma alguna de autoridad, propiedad ni imposición.

Las contradicciones doctrinales de base llevaron, y llevan, al anarquísmo a la imposibilidad estratégica. la organización de un grupo político lleva en sí misma la jerarquización, como toda actividad humana. La labor del "responsable" o se reduce a una mera coordinación de esfuerzos individuales o cae en el vicio que se critica. Por ello dirá José Antonio que "el anarquismo es como el silencio, cuando hablas de él lo niegas".

M.I.F. LOS FRUTOS DEL SOCIALISMO.

M.I.F. LOS FRUTOS DEL SOCIALISMO.

LOS FRUTOS DEL SOCIALISMO.

El socialismo nació como un grito de rebeldía contra la opresión inherente al capitalismo. Los primeros socialistas pretendían la implantación de un orden nuevo bajo el reinado de la justicia.Frente al individualismo materialista del capitalismo, predicaban la organización social de la producción y la apropiación . Frente al poderío del capital, la soberanía de la persona. En la teoría y en la práctica crearon innumerables modelos de sociedades autogestionarias basadas en la igualdad real de derechos, la justicia social y la primacía del hombre , la persona, sobre el capital como instrumento.

Muchas de sus construcciones fracasaron por su ingenua concepción de las relaciones sociales. Pero su esfuerzo no fue vano. Socialistas fueron los constructores de las primeras teorías de la explotación.Socialistas feuron los pioneros y fundadores de los primeros sindicatos y cooperativas, que han llegado a crear dos importantes movimientos: el sindical y el cooperativo, que hoy constituyen espléndidas realidades y esperanzadoras promesas de una sociedad mejor. El movimiento síndical, que ganó con sangre su reconocimiento por el capitalismo, unifico las atomizadas fuerzas de los obreros para construir una potencia , consiguió reducir las agotadoras jornadas de trabajo y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Si el capitalismo presenta hoy una faz exterior humanizada se debe en gran parte a la actuación del Sindicalismo. En la actualidad en los paises en los que su autonomía es reconocida, su dictamen es obligatorio en la empresa para las modificaciones que afecten a la seguridad e higiene en el trabajo. Adquiere bancos propios, promueve la formación de los trabajadores, reclama cada vez mayores parcelas de participación en el proceso de toma de decisiones de la empresa, por medio de la cogestión. No es difícil adivinar en todo ello un proceso ininterrumpido hacía una futura autogestión, cuando los trabajadores cuenten con la suficiente experiencia de gestión y los medios de financiación necesarios.

El movimiento cooperativo, no sin un número de experiencias registradas por la falta de preparación y la oposición del capitalismo, constituye hoy un ejercito de cooperativas de consumidores, trabajadores de todos los sectores, del cual no puede decirse que constituya una marcha hacia la autogestión, porque es la autogestión misma. En su mayoría son islas de autogestión, pero forman un archipielago ya, cuyo ejemplo y experiencia están allí para el futuro.

Cooperativismo y sindicalismo, frutos reales del socialismo, pueden caer, y de hecho caen, con frecuencia en lo que ha venido en llamarse "economicismo·; es decir, la preocupación exclusiva por la obtención de un provecho inmediato e ilimitado al pequeño colectivo de los socios de una cooperativa o los trabajadores de una empresa. En la medida en que esta corriente, orientada a la liberación de los trabajadores como conjunto, prevalece sobre los objetivos concretos, el cooperativsmo y el sindicalismo son dos aportaciones inestimabels para la construcción de una sociedad liberada por la justicia.

LA APROPIACIÓN MARXISTA DEL TÉRMINO "SOCIALISMO".

El marxismo, inspirado en el movimiento socialista y apoyado en su experiencia y en su práxis, aportó la primera explicación científica de la explotación, y, sobre todo, la primera concepción de la sociedad como un todo cultural. Gracias al marxismo hoy es evidenteque las ideas, las creencias, las leyes, la superestructura en suma, no son autónomas ni independientes, no se elaboran con abstracción de la realidad cotidiana, sino que se encuentran fuertemente condicionadas por las relaciones de producción, por el contexto material y viencial del hombre. ¿Quién puede negar hoy las ideas sobre la familia, la religión, la relaciones sociales son distintas de las de hace 50 años?¿Y quién puede desmentir la influencia que sobre todo ello han tenido las condiciones materiales de vida, transformadas por una vertiginosa renovación tecnológica?.

Sólo estas dos aportaciones ya justifican sobradamente un lugar para el marxismo en la historia de las doctrinas y los movimientos sociales. Pero junto a ellas, y apoyado en su brillate prestigio, el marxismo introdujo de contrabando la pseudodoctrina de que los valores del espíritu como la Patria, la justicia y la libertad, son meras categorias burguesas que deben desaparecer con el capitalismo. Agrupó burdamente la rica variedad social en dos grandes clases sociales:

- Burgueses, sinónimo de empresarios, capitalistas, explotadores y opresores, que compran a los trabajadores su fuerza de trabajo y al vender su fruto, que es superior, se apropían de la plusvalía, como si no existiesen millones de pequeños empresarios que no obtienen, por un esfuerzo contínuo y sobrehumano, ni siquiera el salario que es normal en la industria.

-Proletarios, sinónimo de trabajadores, asalariados, explotados y oprimidos, que por ser capaces de producir con su trabajo un valor superior al que necesitan para mantenerse, generan una plusvalía que se apropia el empresario; como si no hubiese trabajadores que por escasez de oferta en su especialidad, obtienen rentas equivalentes a las de la gran burguesía.

Consideró menores de edad a los trabajadores para su participación en la elaboración de las decisiones colectivas, ya que por estar contaminados de los "prejuicios burgueses", sólo podían ser liberados y concienciados mediante la implantación de una rigida dictadura del "prletariado", de duración desconocida, en la que la iniciativa correspondería a una pequeña minoría de "concienciados": el partido comunista.

Y por último postuló como motor dinámico de la marcha hacia el socialismoa la más destructora de las fuerzas sociales: el odio. La lucha de clases, alimentada por el odio, es para el marxismo la fuerza capaz de superar las contradicciones inherentes a las relaciones de producción capitalista, para construir una sociedad comunista, auténtico paraiso posterior a la "dicatadura del proletariado" en que, desaparecidos los "prejuicios burgueses", ocurriría todo lo mejor en el mejor de los mundos posibles.

¿Que ha ocurrido en los países en los que ha triunfado la revolución marxista?.Ahí esta la URSS, esperando desde 1917 su "paraiso soviético". El Parido Comunista ejerce aún su dictadura sobre el prletariado. La plusvalia ha sido arrancada de las manos de la burguesía y apropiada por el propio Estado. A medida que esto ha sucedido se ha advertido un fenómeno cuya comprensión parece inexplicable que escapara a la mente privilegiada de Marx, que supo hacer un análisis tan penetrante del capitalismo: el capitalismo se apropia de la plusvalía unicamente para consumir o vivr mejor; saturando su capacidd de consumo (supuestos los lujos más refinados), y en muchas ocasiones sin saturarla, vivnedo una vida ascética, el capitalismo persigue ávidamente la acumulación de plusvalía, porque con ella sacia un apetito muy superior a los apetitos sensuales: el apetito del poder, placer de dioses.

En la sociedad soviética la plusvalía pertenece al Estado y por el dominio del Estado se mantienen las luchas más encarnizadas de las que ha sido testigo la humanidad. El apetito de poder, bajo distintas formas, mantiene las mismas relaciones de dominación capitalista. Explota a los trabajadores, que perciben el salario de subsistencia, apropiándose el Estado de la plsuvalía.

Para ello, comparte su plusvalía y poder con la burocracia. Extiende su dominio imperialista a otros países de los que extrae la plusvalía menteniendo unas superestructuras dpendientes, a cuyos líderes concede una parcela de poder. Finalmente, su pretenciosa ambición doctrinal le ha conducido a descalificar otra forma de socialismo cualquiera, identificando arteramente el socialismo (propiedad de los medios de producción por la sociedad) con el socialismo de Estado (propiedad de los medios de producción por el Estado), convirtiendo a ésta en fin último por cuya grandeza y poder se justifíca todo atropello.

EL MARXISMO CONTEMPORÁNEO.

El marxismo en sus inicios, no solo significó una cosm-visión o interpretación del mundo, sinoque trazó unas líneas y unas profecías que constituirían durante este siglo la bandera de enganche para millones de hombres. Pero las visiones proféticas fueron la trampa en que cayó el marxismo. Todo historicismo determinista, venga de donde venga, es tan sólo una verdad a medias, porque no puede prever los factores y condicionamientos que se irán desarrollando a lo largo del tiempo. Esto pronto lo aprendieron los marxistas, y prueba de ello han sido a lo largo de este siglo los revisionismos e interpretaciones más variopintas, cuyas discusiones y plantemientos llegan hoy ante nosotros bajo las más variadas formulas.

Si alguna característica hay que buscarle en la actualidad, es la pretensión de ser considerada una Metodología. Una Metodología que analiza todos los aspectos de la vida, y saca sus conclusiones, pero que seguirá considerando como antaño, la lucha de clases como motor de todo fenómeno histórico. El cientifismo marxista es el frecuente argumento esgrimido para diferenciarlo de las otras ideologías, siempre coyunturales dentro de la historia, por ser consecuencia de la Infraestructura, y por tanto dependientes del poder de la oligarquia burgués-capitalista. En base a esto, es lógica la configuración que adopta el partido comunista. Este seguirá siendo el encauzador de la clase proletaria, a través de una estrategia conveniente, que se adoptará en base al análisis previo de la ciencia marxista.

De ahí la imporatncia que tiene para los marxistas el estudio de cada momento, del que por eliminación extraen unas condiciones objetivas, formadoras de lo que sucede en cada época; y éstas son distintas en cada hora y lugar. De ahí que el PC debe adoptar la estrategia conveniente para llevar al proletariado, que será tambien distinto, hacia el triunfo del socialismo.

Lo anterior aclara el por qué de la adopción de distintas tácticas a lo largo y ancho de este mundo. El que se tienda a la lucha armada revolucionaria, a la democracia o al colaboracionismo de cualquier tipo, estará en función de las posibilidades en base al científico análisis de la realidad.

El maoismo, con sus discrepancias respecto al marxismo-leninismo soviético, está, a pesar de lo que pudiera parecer, dentro de la ortodoxia del pensamiento de Marx y Lenin. China era distinta a Rusia y la revolución debía apoyarse en elementos pecualiares, al igual que la construcción del Estado debería entrañar tambien aspectos novedosos. En Cuba se aprovechó la lucha contra la dictadura de Batista, financiada por las democracias occidentales, para, posteriormente, subvertir la situación.

En el continente americano se quisieron aprovechar las enseñanzas cubanas, pero la guerra de guerrillas fracasó por su falta de implantación y por la fuerte penetración norteamericana existente. De la experiencia se sacaron nuevas conclusiones y una nueva fórmula: "la via democrática hacia el socialismo", puesta en práctica en el Chile de Allende, y que fracasaría porque el aparato del Estado era burgués según su frio análisis.

Europa constituye un punto importante y es aqui donde se centra la gran labor interpretadora del marxismo. Es aquí donde surge el replantemiento del concepto "proletario", porque ya en los años sesenta se sabe que la clase obrera se aburguesa y nuevos sectores, como el estudiantil, monopolizan el sentir clásico del revolucionarismo. Es aquí donde deberá surgir un nuevo modelo o una nueva fórmula para el socialismo, y es en ese contexto en el que surge el eurocomunismo, cuyas ideas básicas aportaría ya Gramsci.

El fundamento es, una vez conocidas diversas experiencias en el mundo, partir del principio de que todo proceso hacia el marxismo debe pasar por la democracia, pero no como fin, sino como un medio de conquista del socialismo. Para ello habrá que conquistar el Estado, pero no frontalmente, sino llevando a sus distintos aparatos hacía el socialismo, con lo que llega un momento en que el Estado no tiene ninguna fuerza para reaccionar.

El eurocomunismo distingue entre aparatos ideológicos y aparatos coercitivos del Estado.

Los ideológicos: la Iglesia, la educación, las asociaciones familiares, la justicia, la política, los medios de comunicación.

Los coercitivos: la policia y el ejército.

La actuación ha de ser paralela, pero lo más importante será disponer de los aparatos ideológicos, sin los cuales no se podrá mantener el poder del Estado por mucho tiempo. El objetivo seguirá siendo, como años atrás, la dictadura del proletariado.Este es el significado del eurocomunismo y lo que se pretende en España.

El marxismo actual, y la instrumentalización de éste a través del partido comunista, sigue presidiendo a largo plazo (no importa el tiempo) la Revolución. Haste entonces la postura de los comunistas seguirá siendo la de luchar dentro del sistema democrático, subvirtiendo los aparatos del Estado, y adoptando la forma y las fórmulas más adecuadas para sus fines, siempre acordes con las condiciones objetivas de cada étapa histórica.

Del proceso de subversión y conquista de los aparatos del Estado desde dentro esperan conseguir la sustitución de un sistema de valores por otro -el suyo- de forma que sólo tengan que esperar la caída del mismo cual fruta madura, sabedora de contar siempre con el apoyo de la Internacional marxista asentada ya en medio mundo.

Pero esos valores son de raiz materialista, y por tanto, antitética de los nuestros que son de raiz espiritual. De ello resulta la imposible convivencia de unos con otros, pues el triunfo de ambos conlleva a una cosmovisión contrapuesta del hombre y la sociedad.

Por ello hemos dicho que hay que enfrentarse al marxismo en el plano de la rivalidad revolucionaria: o valores materialistas o espirituales, y hoy, más que nunca, pasado el paréntesis franquista, se pone en evidencia la razón de nuestra causa.

M.I.F. MOVIMIENTOS SOCIOPOLÍTICOS PREFALANGISTAS.

M.I.F. MOVIMIENTOS SOCIOPOLÍTICOS PREFALANGISTAS.

MOVIMIENTOS SOCIOPOLÍTICOS PREFALANGISTAS.

LAS APORTACIONES DEL LIBERALISMO.

EL LIBERALISMO POLÍTICO.

Frente a las concepciones absolutistas del Despotismo Ilustrado, van tomando cuerpo a fines del siglo XVIII las tendencias liberadoras del hombre y de la sociedad que constituirá en sus sucesivas aportaciones la corriente ideológica y filosófica del liberalismo.

En su interpretación del hombre, el Liberalismo empieza reconociendo la libertad indiscutible del individuo y la igualdad de todos ellos ante la Ley. Estas constituyen algunas de las conquistas originarias de la revolución liberal-burguesa, y de ellas ya nadie puede prescindir seriamente en el mundo moderno, por ser los ejes de una concepción justa de las realidades humanas.

Ahora bien, el Liberalismo, al resaltar el individualismo frente al colectivo -la sociedad- aísla al hombre de su marco natural, rompiendo la armonía posible entre individuo y sociedad, hombre y Estado, enfrentándolos en una peligrosa pugna aún no superada por los continuadores de esta ideología.

El equilibrio lo buscan en un "pacto", en un "contrato" que firman los individuos, revisable a voluntad de las mayorías; la sociedad política aparece así como un añadido al valor humano, en lugar de concebirse como una realidad vital, sin la cual resulta impensable el propio hombre. En el origen la mayorías y sus decisiones corrieron el riesgo de suplantar el Despotismo de los príncipes, aplastando la libertad individual precisamente en nombre de ella, para corregir esta contradicción surgirán las Declaraciones de Derechos que ya constituyen otra valiosa aportación liberal a la Historia, siempre que lleguen a ser una realidad y no queden en meras declaraciones formales.

Pero junto a estas aportaciones, el Liberalismo se concretó políticamente en la partitocracia; los partidos sustituyeron a los pueblos en la representación parlamentaria, dando al traste con una verdadera democracia.

Los ciudadanos quedarán marginados de cualquier decisión pública, salvo por el hecho de depositar un voto como "cheque en blanco" ante una urna. Los intereses de partido sustituyeron realmente a las posibilidades de un poder controlado por todos los que formaban parte de una sociedad política. El desprestigio de la democracia liberal nace, precisamente, de no haber sido capaz de asegurar una estable y verdadera participación en la vida de los pueblos.

Por otra parte el liberalismo, históricamente, fue el hermano político del nacionalismo de inspiración romántica, asimiló la idea de "Nación" con la idea de lo "nativo", de lo naturalmente homogéneo, se creyó así , que la raza, la lengua, el folklore, las tradiciones, etc..eran vínculos nacionales, despreciando las formaciones históricas que habían llegado a la unidad por el camino de la variedad integrada en una misión histórica. En los pueblos europeos el resultado fue diverso: unos, que permanecían divididos, utilizaron el nacionalismo como vehículo integrador (Alemania e Italia) ,otros, ya integrados y conformados lo utilizaron como vehículo disgregador y retrógrado; fue el caso de la mayoría de naciones europeas dentro de las cuales se formaron minorías insolidarias que, deslumbradas por el fantasma romántico nacionalista, pretendieron separarse del cuerpo histórico formado a lo largo de los siglos.

 

LOS FRUTOS DEL CAPITALISMO.

La revolución capitalista burguesa al liberar las extraordinarias fuerzas creadoras de la humanidad, fomentó un proceso de renovación tecnológica que ha mejorado las posibilidades humanas hasta límites inconcebibles; con ello se adivinaba un futuro en que el hombre se liberaría de la penalidad del esfuerzo físico gracias a la automatización, las nuevas fuentes energética pondrían en pie un ejército de esclavos: las maquinas. Pero el orden capitalista es una forma histórica condenada como tal a la desaparición. Basado en una concepción utilitaria y materialista del hombre, se ha convertido para muchas personas en esclavitud, lo que debió ser liberación.

El capitalismo convirtió el trabajo en mercancía, y el hombre, alquila su esfuerzo por horas en el mercado de trabajo, indiferente a sus sentimientos, valores espirituales, y a sus necesidades.

Junto a los poderes tradicionales, y por encima de ellos, emergió, incontenible, el poder económico; poder, en cuya virtud se impone la explotación por los que poseen el dominio de los recursos escasos. Apareció así la relación de explotación de los individuos, los grupos sociales y los pueblos.

Finalmente su desarrrollo ha sido simultaneo con el desencadenamiento de contradicciones, que obligan al sistema a desdecirse y a extender el ámbito de la explotación: frente a la producción social, la apropiación es individual, frente al aumento continuo de la producción, necesario para mantener la tasa de ganancias, los recursos naturales son escasos y no renovables.

Por la necesidad de defenderse del repudio obrero, y apoyado en la revolución ideológica y en la corrección de la economía de libre mercado, el capitalismo se ha transformado en neocapitalismo. Es un cambio en la forma, pero no en la sustancia. El capitalista ha sido oscurecido por la tecnoestructura, pero persisten las contradicciones internas, ampliadas y desplazadas con velocidad vertiginosa de uno a otro sector, de uno a otro continente.

Alterado el orden de valores se ha puesto al hombre al servicio de la producción, obligandole a trabajar más y más horas para poder adquirir más y más productos cuya necesidad se provoca artificialmente. Mientras tanto, masas humanas marginadas del proceso capitalista de producción carecen de los bienes más indispensables, sea en los cinturones de pobreza de las grandes metrópolis, sea en las zonas rurales o en los paises subdesarrollados, y conviven con un nuevo estrato social, originado por el alto grado de cualificación obrera necesario en las actuales empresas.

Estos últimos trabajadores se han convertido en compañeros de viaje de sus patronos en la explotación de los paises pobres y de los sectores deprimidos. Las empresas poderosas se aprovechan de los insuficientes marcos jurídicos estatales para, saltando sobre ellos, obtener sus plusvalías allá donde la resistencia es más débil.

Los resultados sociales del capitalismo están a la vista. Situaciones alternativas, cuando no simultaneas, de paro e inflación; ostentación de pocos y miseria de muchos; hacinamiento en las grandes urbes que, superadas las economías de escala, se tornan inhabitables, abandono del campo, indisiciplina social, terrorismo, guerra permanente por áreas geográficas limitadas para el dominio de los recursos. Finalmente trágico sentimiento universal de escepticismo por el señorio de la opresión, abundancia de la injusticia y exaltación de la hipocresía.

M.I.F. Introducción1

M.I.F. Introducción1

INTRODUCCIÓN.

Ninguna ideología filosófica, política o económica nace por generación espontánea, sino que procede como resultante y superación de las anteriores, como "síntesis" en términos dialécticos. Ello quiere decir que se asimilan valores y aportaciones valiosas del pasado y se integran en los nuevos planteamientos, no como un añadido heterogéneo, sino formando un Todo armónico que constituirá el soporte de la nueva idea.

El Nacional-sindicalismo, entendido como cosmovisión o interpretación general del hombre, la historia, la política y la economía españolas, pretende ser la resultante o heredera superadora de las ideologías revolucionarias anteriores en el tiempo -liberalismo, socialismo originario, marxismo, fascismo..- así como la resultante y superadora de la dialéctica de las "dos Españas", trágicamente enfrentadas a lo largo de la historia.

Estas líneas intentan ser un esbozo de explicación coherente de las aportaciones de este amplio espectro ideológico, que da origen al Nacional-sindicalismo, contemplado a la luz de 1980.

M.I.F. Necesidad del intento

M.I.F. Necesidad del intento

 

 

1 -NECESIDAD DEL INTENTO.

Somos, pues, los falangistas, los continuadores de la ideología fundada y desarrollada entre 1933-1936 por José Antonio, Ramiro y Onésimo.

Movimiento que tuvo razón fundada de ser para su nacimiento y que tenía la particularidad de no ser sólo un partido más, y menos aún de querer servir como protagonista o compañero de viaje en el mantenimiento de los problemas de fondo que la sociedad española viene padeciendo de forma ostensible desde los albores del siglo XX.

El ir al fondo de la cuestión y no deslumbrarse por la forma, marcó una profundidad del pensamiento que dio origen a la complejidad de la doctrina falangista, tanto en el plano filosófico como en el ético que configuró una "forma de ser" y que unido al estilo marcado en sus orígenes para desarrollar lo anterior dio lugar a la "forma de estar".

Tanto la una como la otra delimitan el entorno de lo que se entiende como falangista.

Y precisamente en 1982 siguen vigentes las causas que no cesan de empujar a nuestra Patria hacía los vertederos de la Historia y que son: un separatismo entre los españoles de raíz económica provocado por la lucha de clases, un separatismo entre los españoles a causa de la división artificial y nociva que introducen lo que entendemos por partidos políticos, y un separatismo local como consecuencia de la perdida de identidad como pueblo-nacional y de la fe en un destino histórico común.

Pero, todos lo conocemos, en 1936 se produjo la decapitación de la Falange a cargo de la II Democracia-pluralista, lo que unido a su posterior absorción y adulteración por el Régimen franquista a partir de 1937 marcó el final de la primera andanada azul.

Pero es necesaria la segunda andanada. Los problemas de fondo o se resuelven o terminan con España.

Y esto, el resolverlos, sigue siendo un deber para los falangistas, y sí éstos no pudieren, para todos los españoles que conscientes de un pasado trimilenario aspiran a tener un futuro con identidad propia.

Por ello y a pesar del fracaso de nuestro primer intento de 1936 y 1937, ciertos sectores del falangismo presentes como individuos -ya que la organización desapareció en abril de 1937- iniciaron en 1960 el rescate y puesta al día de todo el bagaje azul despegándolo de las connotaciones derechistas adquiridas durante la manipulación habida en la "época franquista" y de sus lógicas, por reacción a lo anterior, adherencias izquierdistas.

justo es reconocerlo, la aportación de los Círculos José Antonio en 1960 marca un hito en nuestra historia particular ya que significa el aviso de la segunda andanada.

Pero, como todos los primeros pasos no se acertó plenamente en todos los objetivos propuestos, lo cual unido a otras causas ajenas ahora a la intención del presente escrito, dio origen a la proliferación de grupos y subgrupos que pretendían, cada uno por su lado, lo mismo.

¿Pero a dónde vamos?. Como miembros de una comunidad nacional hacía el vertedero histórico -que amenaza a ser el último destino común de los españoles- y como falangistas hacía la impotencia como fuerza política, amén de hacía la frustración como individuos-personas.

Es necesario, pues, salir del atasco. ¿Como?.

1.2 -LAS SALIDAS POSIBLES SON:

- "Irnos a casa".

- Retirarnos a los cuarteles de invierno.

- Vertebración en torno a un solo grupo de los existentes

- Fundación de una, superauténtica.

- Planteamientos unitarios.

Es necesario definir y aclarar el eje-guía, que permita la aglutinación de todos los falangistas a su alrededor, pues para vertebrarse es necesaria la existencia previa de la espina dorsal, o de un milagro. Hasta ahora hemos esperado el milagro, que nunca llegó, a partir de ahora habrá que ir a la búsqueda de la espina dorsal.

La ideología falangista es el resultado de una síntesis sucesiva de los valores absolutos existentes en la derecha y en la izquierda de la época fundacional. Este trabajo fue dirigido por José Antonio, Ramiro y Onésimo, siendo el primero el más profundo de los tres, lo que le ha otorgado de forma implícita el rango de Fundador.

De la mano de José Antonio se puede abarcar a Ramiro, al mismo tiempo que a Onésimo, pero no a la inversa.

El tomar como eje-guía a Ramiro significaría automáticamente crear un contraluz o eje-guía a través de Onésimo. La síntesis empezó en los tres, pero terminó sólo en José Antonio. De no tomar como eje-guía a José Antonio significaría escindir el movimiento en un camino "miliciano-popular" (Ramiro) y otro "religioso-nacional" (Onésimo).

Ambos sentidos de entender la vida se unen en José Antonio y no antes, separarlo ahora sería andar hacia atrás.

Pero más grave es aún la tendencia, vista en algunos grupos, de iniciar un planteamiento ideológico en base a la opinión coyuntural de una "asamblea" o de un "iluminado". Y aquí hay que ser realistas, si no se toma como eje y norte a José Antonio no será posible una solo Falange, sino que nacerán varias distintas entre sí ya de forma irreparable.

Si hay que plantear la ideología en base a un grupo o a un individuo, lo honesto sería dejar en paz a la Falange y a su simbología, y aclarar desde el primer dia que la alternativa que se plantea no es falangista, sino otra cosa con cierto parentesco con ella, pero ya irrevocablemente disociada.

La unidad real de una Falange objetiva requiere inexcusablemente admitir la disciplina ideológica de José Antonio, de forma total y sin reservas. Cualquier afirmación tiene que estar acorde con lo fundacional, al igual que cualquier negación; los aditamentos o supresiones han conducido siempre a la diáspora, no a la aglutinación.

Y evidentemente ésta disciplina debe ser racional, distinguiendo claramente lo que en la Obra de José Antonio es ideología, estrategia y táctica.

La ideología no es mutable, sólo desarrollable en la dirección apuntada por el Fundador y con el estilo por él decidido. la estrategia y táctica, en cambio, son perfectamente mutables, acomodándose en cada caso concreto a la necesidad sentida.

Aclarado el norte ideológico, objetivo y absoluto para todos, es necesario construir el cuerpo donde aquél pueda habitar y crecer. Pero hacerlo sin crearnos falsas ilusiones, ni dejarnos deslumbrar por espejismos coyunturales.

A partir de ahora es necesario detener la "quema" de falangistas y la frustración de los grupos, y para ello es necesario reconocer cuántos somos, quienes somos, que tenemos y con todo ello ver hasta dónde se puede llegar en cada momento.

Si fuese necesario habría que salvar antes la idea que el cuerpo político que la contiene; deseamos legar a la organización de masas, pero sin socavar o adulterar la esencia azul.

 

- Origen del Manifiesto.

La idea central del Manifiesto es asumir como eje-guía de la ideología la cosmovisión de José Antonio, contenida en sus escritos, y que sintetiza las aportaciones del resto de los fundadores (Ramiro y Onésimo) para de esta forma evitar una doble causa de dispersión ideológica.

La primera de ellas se produciría de tomar como ejes a Ramiro o a Onésimo, y llevaría hacía falangismos divergentes (uno revolucionario-popular y fascista, y otro revolucionario nacional y católico); el punto de encuentro de ambos se centra en José Antonio. La segunda se produciría de cometer el mismo error de otros grupos, y que no es otro que la tan cacareada evolución y puesta al día de la doctrina.

Y aqui conviene extendernos un poco más. Obsérvese primero que los "evolucionistas" en realidad lo que han hecho, sin quererlo, es diluir el cuerpo doctrina y provocar la dispersión de los falangistas. ¿Por qué?.

La respuesta es sencilla: lo diluyen, porque su forma de trabajo consiste en intentar corregir una cosmovisión ideológica con acciones puntuales o sectoriales, sin haberse preocupado de analizar la repercusión sobre el resto del cuerpo doctrinal.

La ideología expresada y contenida en los textos de José Antonio es un Todo constituido armónicamente; y por ser un conjunto armónico, el Todo y los distintos aspectos transpiran la misma esencia; y el haberlo conseguido no es fruto del azar, sino del talento de José Antonio, que elaboró el Todo controlando a cada una de las partes con una visión global del conjunto hasta lograr sintetizarlas en él.

En consecuencia, si falta la visión global, y el talento individual de José Antonio, cualquier evolución sectorial no será más que una bomba de relojería para la cosmovisión Joseantoniana, que es precisamente lo que la experiencia nos ha demostrado, terminando todas ellas no en una mejora de la capacidad de síntesis de José Antonio, sino en una vuelta a los componentes originales; eso sí, a través de caminos espectaculares ya sea con adornos izquierdistas o derechistas.

No se trata de dilucidar si se puede superar o no la ideología joseantoniana, sino de exponer clara y rotundamente que ante una cosmovisión solo cabe enfrentarla otra del mismo rango; y entonces sí, a la vista de la Totalidad, efectuar la comparación y ver si se ha mejorado.

Dicho de otra manera, ante las mil páginas de los textos de José Antonio, cabe enfrentarle las mil de quien sea, pero es absurdo, soberbio e inútil enfrentarle el folio y medio de la opinión coyuntural de un camarada o de una asamblea de camaradas que, ante una necesidad estratégica temporal, no dudan en remover frivolamente los cimientos de un edificio entero, sin medir las consecuencias de sus actos.

Y dispersan, porque para aglutinarse es necesario un árbol o una espina dorsal, en torno a los que giran todos siguiendo una misma dirección; y este eje tiene que ser absoluto y objetivo de forma que las diferencias particulares se plieguen entre un árbitro común, José Antonio, y una regla de juego para todos, su doctrina, para de esta forma contener la lógica dispersión que hemos observado hasta hoy.

No olvidemos además que los "evolucionistas" sectoriales de folio y medio no constituyen excepción, sino hasta hoy, regla general entre los falangistas, -lógico pues son españoles- y que si se admite que cualquiera actúe frivolamente, ¿por qué no consentírselo a los mil y uno que le seguirán?.

Lo que si ha faltado siempre han sido los análisis serios y globales de la Obra de José Antonio, no sólo la lectura de sus textos, de los cuales poder extraer la savia con la que articular metódicamente lo que de forma difusa llamamos filosofía, ética y mística falangista.

Dicho de otra forma: lo que se necesita es asumir el espíritu global de la letra de sus Obras, que no la letra aislada, y adecuar la estrategia la momento en cuestión, manteniendo incólume el espíritu de la doctrina; lo que se necesita es preguntarse qué estrategia plantearía José Antonio es nuestro momento y no la que planteó en 1935 ante un hecho que fue similar en las formas pero que, transcurrido el tiempo, será distinto en contenido; lo que se necesita es asumir la esencia de aquellas, haciendo variable la estrategia y la táctica que en ellas se encuentren.

Quizá el punto más conflictivo estribará en la metodización mencionada antes, que nos permita clarificar lo que es filosofía, lo que es ética y lo que es mística, pues al subdividir un Todo en Partes puede ocurrir que por falta de una visión lo suficientemente amplia del conjunto queden éstas con alguna contradicción interna respecto a aquél; por ello habrá que hacerlo con humildad, dejando claro que este análisis es humano, y por tanto, puede resultar afectado por nuestros errores; en consecuencia deberemos estar siempre dispuestos a corregirlo conforme se vaya perfeccionando pasa así con el tiempo llegar al nivel óptimo que se pretende.

Estratégicamente, debemos tener bien claro que no somos la definitiva Falange, ni la mejor, ni la única, y nuestra gran tarea consiste en ayudar, en la medida que nos otorguen nuestra capacidad, a conseguir el objetivo soñado por todos en estos últimos años: la única y gran FE de las JONS, heredera de la doctrina y estilo de nuestros fundadores, continuadora de la línea comenzada por ellos y truncada en Manuel Hedilla, y sobre todo portadora de una nueva oportunidad de supervivencia histórica para la España de hoy y de mañana, que cumplidos los pronósticos de José Antonio, va rumbo al vertedero histórico, amenazada desde fuera y desde dentro por toda clase de enemigos.

Tácticamente, debemos asumir un talante especial que nos permita salvar los escollos que seguramente encontraremos; así hemos de meditar, comprender y asumir todos los errores cometidos por los grupos falangistas hasta hoy, si de verdad queremos no volver a caer en ellos; así hemos de hacernos a la idea de que el camino no será fácil y que no debemos engañarnos con espejismos y falsas ilusiones; así hemos de recordar continuamente que el estilo falangista no implica luchar solo por la victoria, sino que significa quemar la vida en una gran empresa no importando demasiado que termine en derrota.

M.I.F.Introducción

M.I.F.Introducción

 

0- INTRODUCCIÓN: ANÁLISIS HISTÓRICO DE LAS CRISIS INTERNAS DEL FALANGISMO.

Para pretender ser alguien es necesario saber donde se está en cada momento y, además saber de dónde se viene.

El ignorar la identidad del nacimiento, por desconocimiento o por miedo, ha llevado a los que se dicen falangistas a posiciones radicales de carácter filo-fascista, en unos casos, o antifascista en otros, si el tema de la discusión es de carácter político; a tesis nacional-católicas o laicistas si el tema es religioso y en general a un largo glosario de bipolarizaciones en nuestro seno, que revela claramente la marcha atrás en la síntesis de valores lograda por los fundadores.

Repasemos, sucintamente, nuestra historia particular:

1933 -El 29 de octubre se inicia el movimiento político , aún sin nombre, dirigido por José Antonio Primo de Rivera.

1934 -El 4 de marzo se logra la fusión en F.E. de las J.O.N.S , de los movimientos concordantes de José Antonio, Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo.

1936 -La Falange con sólo tres años de vida política ve como los hechos políticos del momento la dejan sin cabeza rectora. Son asesinados: José Antonio, Ramiro, Ruiz de Alda y Fernando Primo de Rivera. Muere al comienzo de la guerra Onésimo Redondo. Entra, inevitablemente, en el bando conocido como "nacionales" (según unos) o 2fascistas" (según otros).

Los jefes naturales desaparecidos son sustituidos por los que habían sido sus segundos (Girón, Fernández Cuesta, Hedilla, etc..)que a pesar de su juventud o su falta de talla política -o ambas a la vez- toman la dirección de un movimiento acéfalo durante seis meses y que no pasó de cien mil militantes o simpatizantes, alguno de ellos incluso sin una idea clara de las bases ideológicas, pero que a finales de 1936 ya se había triplicado y con un futuro que hacía prever un crecimiento aún mayor.

1937 -En abril se produce el Decreto de Unificación entre todas las fuerzas políticas operantes en el bando nacional y cuyo significado político sería el de un nuevo descabezamiento de Falange, que debido a la fuerza que estaba acumulando amenazaba con asir la dirección política de la guerra y llevar al bando nacional hacia derroteros falangistas, lo cual era considerado peligroso por otras fuerzas presentes en el mismo bando (monárquicos, carlistas, derechas cerriles, altos estamentos eclesiásticos y militares, etc..). Como consecuencia de esto la derecha obtiene su primera victoria sobre nosotros, pues al bajar Falange suben ellos.

A partir de esta fecha el campo azul sufre una triple escisión estratégica:

- Falangismo originario de choque frontal, compuesto por el segundo Jefe Nacional , Hedilla, y una parte de los cuadros de mandos de filiación anterior a 1936. Su destino será la condena a muerte de Hedilla, la deportación a Guinea de ochenta cabezas más y el apartamiento político para el resto.

- Falangismo originario de maniobra envolvente, Girón, Fernández Cuesta, Perales, etc.) compuesto por el resto de los cuadros de mando anteriores a 1936. Su estrategia es la de rehuir el choque frontal e intentar darle la vuelta a la victoria de la derecha desde dentro a lo largo de la guerra o en la posguerra. Su destino será la frustración paulatina con el transcurso de los años envueltos en sus propias redes.

- Falangismo advenedizo, compuesto por la entrad en masa en la organización de gentes interesadas en otros menesteres distintos a los falangistas, pero que como trampolín de despegue les era útil la simbología y el ademán azul. En lugar de ser deglutidos por la Falange la deglutieron a ella fácilmente, habida cuenta del estado en que quedo a partir de abril de 1937.

Consecuencias: Esta fecha marca el final del primer periodo de FE de las JONS, entrándose en una etapa de confusionismo interesado que durará hasta 1960.

1940-1960 -Así, quienes plantean una clara beligerancia contra el franquismo, y después de varios complots fracasados, crean a finales de 1945 la Alianza de Sindicalistas, en la que participaban también algunos cenetistas. En estos años surgen grupos como la Organización de Recobro Nacional-Sindicalista, Falange Clandestina,...etc...precursoras de las organizaciones que se desarrollarán en los años sesenta.

Por otro lado quienes siguieron la línea posibilista de intentar la reforma del Régimen desde dentro, desarrollan actividades en las organizaciones juveniles, sindicales y políticas (SEU, Sindicatos, etc.).Sin embargo, inmersos y difuminados entre todas las corrientes reaccionarias encuadradas en el Movimiento Nacional y la masa de advenedizos y profesionales del apolítica (que se autoproclamaban falangistas) vieron frustrados sus honestos esfuerzos para enderezar el rumbo torcido del Régimen.

Son los años de esplendor del régimen azulado. Sus organizaciones están repletas de afiliados, donde unos aceptan los planteamientos ideológicos y su aplicación práctica por el Régimen y que formarán el núcleo del "franquismo sociológico", otros se rebelarán ante la contradicción entre los puntos revolucionarios de la Falange y los planteamientos derechistas del régimen pasando a engrosar la Falange de la oposición, y por último los que abandonarán no sólo el Régimen sino la propia Falange para encuadrarse en otras corrientes ideológicas de derecha e izquierda.

Sólo a partir de 1960, una mayor liberalización política, permitirá la aparición -más clarificadora- del falangismo posibilista que, desde dentro del Sistema ,intentará, sin embargo, diferenciarse de la Organización del Movimiento Nacional.

Ello es posible gracias a la legalización de los Círculos Doctrinales José Antonio que marcarán fuertemente la época de 1960-1975.

1960 -Primeros intentos clarificadores. Se dan los primeros pasos para la creación de los "Círculos Doctrinales José Antonio". La idea parte de Miguel y Pilar Primo de Rivera, Patricio Gonzalez Canales, etc..,de la Vieja Guardia, y Gárate, Miguel Primo de Rivera (sobrino), etc, por parte de las generaciones nuevas azules.

El objetivo era transmitir a éstas el mensaje de los fundadores, desgajándolo de las adherencias derechistas acumuladas en la etapa de confusionismo (1937-1960). Arrancan: Madrid, Barcelona, Sevilla y Jerez de la Frontera.

1963 -Crisis en los Círculos. El camino emprendido no es del agrado del Régimen y en consecuencia no deja de poner trabas. Los directivos flojean o no pueden hacer otra cosa, y los Círculos se tambalean a base de prohibiciones, multas y periodos semi-clandestinos. En estas fechas muere Miguel Primo de Rivera (principal sostenedor económico de la nueva andadura.

Aquí aparece la primera bifurcación del segundo periplo falangista.

Por un lado los Círculos amenazan ruina, por otro lado aparece el Frente Español Sindicalista, Círculos Ruiz de Alda, etc., bajo la influencia de Sigfredo Hillers dispuestos a proseguir la etapa de clarificación.

1965 -Diego Márquez Horrillo (25 años), de la línea joven de los Círculos es elegido Presidente de Junta y consigue con gran esfuerzo levantarlos de nuevo. Pero entre 1963-65 el Fente de Falangistas Independientes se asienta esperando ser los motores de la Falange futura en vista de la caída de los Círculos que por aquel entonces se daba por segura. Cuando en 1965 estos se rehacen no vuelve a producirse fusión, sino que, por el contrario, Márquez e Hillers se hacen la guerra fría.

1965-70 -Crecimiento paralelo de ambas organizaciones orientándose Hillers preferentemente al trabajo en calidad mientras que Márquez se orienta a la cantidad.

22 de noviembre de 1970 -Concentración falangista en Alicante. Se espera la asistencia de unos 40.000 camaradas, pero es prohibida por el ministro de turno, Torcuato Fernández Miranda.

Estaba organizada por los Círculos José Antonio y tenía que ser presidida por Márquez Horrillo, al que se amenazo con abrírsele expediente ante Consejo de Guerra si llegaba a producirse algún percance. Con las carreteras cortadas sólo unos miles consiguen entrar en la ciudad. Se producen ligeros incidentes.

1971 -Hillers acusa a Márquez de querer monopolizar el nombre de la Falange, y con este motivo crece una campaña de desprestigio contra Diego Márquez por no luchar más frontalmente. Márquez contesta con la contra acusación a Hillers de intentar torpedear la Unidad Falangista. Prosigue pues la guerra fría entre los dos grupos que más adelante pasará a ser la tónica general entre los grupos azules.

1972 -En Casteldefels (Barcelona) se celebra Asamblea Nacional de los 64 Círculos José Antonio entonces existentes. Se nombra Presidente Nacional a Diego Márquez Horrillo. En Madrid se constituye oficialmente la Junta Promotora de FE de las JONS y se elige presidente de la misma a Diego Márquez Horrillo. Los Círculos son pues en cantidad la esperanza de la futura Falange.

1973 -Torcuato Fernández Miranda, ministro del Régimen, a la vista del auge que toman los Círculos decreta su suspensión por tres meses en toda España.

1974 -Siguen creciendo los Círculos, ya son 82 en toda España.

1975 -Se avisa desde el Régimen a Diego Márquez que, ante la Ley de Asociaciones Políticas que se avecina, no se piensa conceder a nadie el nombre de FE de las JONS.

Mayo de 1975 -Discurso de Márquez en Barcelona clarificador y distanciador de toda la historia política del Régimen. Surge una dura polémica entre él y Fernández Cuesta, es la expresión del autenticismo contra el movimiento.

Junio de 1975 -Se deniega la legalización de FE de las JONS. Se acuerdan toda una serie de protestas. Existen ya 118 Círculos en toda España.

Noviembre de 1975 -Muere Franco, el Régimen se desmorona.

1976 -El FENAL y los Círculos acuerdan en enero volver a la carga con el tema del nombre de FE de las JONS de cara a la Ley de Partidos Políticos que se avecina. En febrero muere Patricio González Canales, del FENAL (o hedillistas), expresión de la vieja guardia, leal a José Antonio y Hedilla, por otro lado era un hombre puente pues tenía un gran prestigio entre todos los grupos.

Abril 1976 -Círculos y FENAL convocan un congreso de Unidad Falangista para junio del mismo año. El FENAL no quiere que se invite a todos los grupos en general, mientras que Círculos mantienen esta tesis. Se deshace el embrión de FE de las JONS, a partir de aquí se bifurcan sus caminos. Los Círculos mantienen la convocatoria del Congreso Nacional Sindicalista para todos los que quieran asistir.

Mayo 1976 -El FENAL se adelanta. Hace el Congreso y declara hecha la Unidad en FE de las JONS, de todos los grupos falangistas no movimientistas (FENAL, CONS, FSU...). En realidad todas las siglas nacían del propio FENAL.

Se ha decretado la Unidad pero han quedado fuera:

- Bajo la influencia de Diego Márquez Horrillo: Círculos José Antonio, que incorporaban como entidades menores: Asociación Amanecer, Círculos 4 de Marzo, Agrupación Juvenil Bandera Roja y Negra, Jóvenes Falangistas, etc.

- Bajo la influencia de Sigfredo Hillers: F. Español Sindicalista, que incorporaba otras entidades menores: Círculos Doctrinales Ruiz de Alda, Frente de Estudiantes Síndicalistas, Asociación Octubre, etc.

- Bajo la influencia de Fernández Cuesta: Frente Nacional Español.

- Sin influencias concretas: Antiguos miembros del SEU, Antiguos miembros del Frente de Juventudes, que constituían la gran masa, por así decirlo, los independientes.

Junio 1976 -Se celebra el Congreso Nacional Sindicalista en Madrid. Preside David Jato, asisten los de la órbita de Márquez y gran número de independientes. Para hacernos una idea de las proporciones basta recordar que en la clausura del mismo, celebrada en el Palacio de Cristal de la Casa de Campo donde se reunieron unos 4000 falangistas, 2500 eran independientes.

Faltaron :FENAL (lo había hecho en el mes anterior), la órbita de Hillers y la de Fernández Cuesta.

Julio 1976 :Ante la nueva Ley de Partidos Políticos piden el nombre de FE de las JONS : FENAL (Pedro Conde), Círculos José Antonio (Márquez), Falange Española Independiente (Hillers) y Frente Nacional Español (Fernández Cuesta). En el mismo mes se firma el pacto de la "Unidad" o de "Matute", por parte de los tres últimos, consistente en convocar Congreso Constituyente (otórguese a quien se otorgue el nombre) ,sin jerarquías previas ni nada por el estilo, del cual saldrá la estructura y los cuadros directivos, elegidos democráticamente, de FE de las JONS.

Septiembre 1976: Gobernación concede el nombre de FE de las JONS a Fernández Cuesta. En cumplimiento del Pacto de Matute se celebra un acto conjunto como antesala del Congreso Constituyente: en él tienen que hablar Hillers (FEI), Marco (CJA), Fernández Cuesta (FNE) y Lostau (por los falangistas no encuadrados).

Empieza Hillers su discurso diferenciando claramente el falangismo del franquismo, lo que ocasiona una reacción violenta por parte de unos individuos "no identificados", promoviéndose un alboroto en el que el propio Hillers resulta golpeado.

De todo ello resulta rota la antesala del Congreso Constituyente que ya nunca llegó a celebrarse.

Aprovechando la situación Fernández Cuesta declara también que la Unidad ya está hecha en FE de las JONS a través del FNE.

Consecuencias: La Unidad "conseguida": FENAL (Falange Auténtica) y FNE (Falange Histórica) , cada uno por su lado.

Quedan apartados :Círculos José Antonio y su órbita, FEI y su órbita.

Se van a casa o no se incorporan decepcionados por los protagonismos: Antiguos Miembros del Frente de Juventudes, Antiguos Miembros del SEU y los falangistas dispersos.

Es de notar que los que se van a su casa o no se incorporan constituían la mayoría numérica.

Junio 1977 -Se celebran elecciones generales. La Falange se presente triturada, dando además la imagen de descomposición. En el transcurso de este mes los protagonismos de grupo y personas alcanzan su cenit.

Los resultados que se obtienen van en consonancia con los hechos. Ningún grupo consigue superar los 50.000 votos ni sacar un sólo diputado. A partir de aquellas elecciones es evidente que ningún grupo puede por si sólo lograr la unidad falangista a escala nacional, ni ocultar por más tiempo la falta de estructura real que justifique el vocablo Nacional.

- La mayoría de los falangistas y de los pro-falangistas no están encuadrados en ninguno de ellos ni piensan estarlo hasta que la situación se clarifique.

- Todos los grupos están anclados o en franco retroceso.

O sea, la Falange está avanzando -como organización política a plazo medio y corto- hacia la fase gaseosa.

Y esto es grave pues la situación de España es mala y tiende a empeorar aún más. Por tanto es necesario hacer algo. ¿Pero qué?.