Blogia

marzo17

Germanos contra bereberes.

GERMANOS CONTRA BEREBERES.

 ¿Qué fue la Reconquista ? Un criterio superficial de la victoria tiende a considerar España como una especie de fondo o substratum permanente sobre el cual desfilan diversas invasiones, a las que nos hacen asistir como solidarios con aquel elemento aborigen. Dominación fenicia, cartaginesa, romana, goda, africana... De niños hemos presenciado mentalmente todas esas dominaciones en calidad de sujetos pacientes; es decir, como miembros del pueblo invadido. Ninguno de nosotros, en su infancia romancesca, ha dejado de sentirse sucesor de Viriato, de Sertorio, de los numantinos. El invasor era siempre nuestro enemigo; el invadido nuestro compatriota. 

Cuando la cosa se considera más despacio, ya al apuntar la mañana, cae uno en esta perplejidad: después de todo -se pregunta- no sólo mi cultura, sino aún mi sangre y mis entrañas ¿tienen más de común con el céltico aborigen que con el romano civilizado? Es decir, ¿no tendré un perfecto derecho, aún por fuerza de la sangre, a mirar la tierra española con ojos de invasor romano; a considerar con orgullo esta tierra no como remota cuna de los míos sino como incorporada por los míos a una nueva forma de cultura y de existencia? ¿Quién me dice que, en el sitio de Numancia, hay dentro de las murallas más sangre mía, más valores de cultura míos, que en los campamentos sitiadores? 



Quizá podamos entender esto señaladamente bien los que procedemos de familias que hayan visto nacer muchas de sus generaciones en la América hispana. Nuestros antepasados trasatlánticos, como nuestros actuales parientes de allá, se sienten tan americanos como nosotros españoles; pero saben que su calidad americana les viene como descendientes de los que dieron a América su forma presente. Sienten a América como entrañablemente suya porque sus antepasados la ganaron. Aquellos antepasados procedían de otro solar, que ya es, para sus descendientes, más o menos extranjero. En cambio la tierra en que actualmente viven, siglos atrás extranjera, es ahora la suya, la definitivamente incorporada por unos remotos abuelos al destino vital de su estirpe. 

Estos dos puntos de vista descansan sobre dos maneras de entender la patria: o como razón de tierra o como razón de destino. Para unos, la patria es el asiento físico de la cuna; toda su tradición es una tradición espacial, geográfica. Para otros, la patria es la proyección física de un destino; la tradición, así entendida, es predominantemente temporal, histórica.


2. Con esta previa delimitación de conceptos cabe resumir la cuestión inicial: ¿qué fue la Reconquista ? Ya se sabe: desde el punto de vista infantil, el lento recobro de la tierra española por los españoles contra los moros que la habían invadido. Pero la cosa no fue así. En primer lugar, los moros (es más exacto llamarles «los moros» que «los árabes»; la mayor parte de los invasores fueron berberiscos del norte de África; los árabes, raza muy superior, formaban solamente la minoría directora) ocuparon la casi totalidad de la Península en poco tiempo más del necesario para una toma de posesión material, sin lucha. Desde Guadalete (año 711) hasta Covadonga (718) no habla la Historia de ninguna batalla entre forasteros e indígenas. Hasta el reino de Todomir, en Murcia, se constituyó por buenas componendas con los moros, toda la inmensa España fue ocupada en paz; España, naturalmente, con los «españoles» que habitaron en ella. Los que se replegaron hacia Asturias fueron los supervivientes de entre los dignatarios y militares godos; es decir, de los que tres siglos antes habían sido, a su vez, considerados como invasores. El fondo popular indígena (celtibérico, semítico en gran parte, norteafricano por afinidad en otra, más o menos romanizado todo él) era tan ajeno a los godos como a los agarenos recién llegados. Es más, sentían muchas más razones de simpatía étnica y consuetudinaria con los vecinos del otro lado del estrecho que con los rubios danubianos aparecidos tres siglos antes. Probablemente la masa popular española se sintió mucho más a su gusto gobernada por los moros que dominada por los germanos. Esto fue el principio de la Reconquista ; al final no hay ni que hablar. Después de seiscientos, de setecientos, de casi (en algunos sitios) ochocientos años de convivencia, la fusión de sangre y usos entre aborígenes y bereberes era indestructible; mientras que la compenetración entre indígenas y godos, entorpecida durante doscientos años por la dualidad jurídica y, en el fondo, rehusada siempre por el sentido racial de los germánicos, no pasó nunca de ser superficial. 



La Reconquista no es, pues, una empresa popular española contra una invasión extranjera; es, en realidad, una nueva conquista germánica; una pugna multisecular por el poder militar y político entre una minoría semítica de gran raza -los árabes- y una minoría aria de gran raza -los godos-. En esa pugna toman parte bereberes y aborígenes en calidad de gente de tropa unas veces y, otras veces, en actitud de súbditos resignados de unos y otros dominadores, quizá con marcada preferencia, al menos en gran parte del territorio, por los sarracenos. 

Hasta tal punto es la Reconquista una guerra entre partidos y no una guerra de la independencia que a nadie se le ha ocurrido nunca llamar «españoles» a los que combatían contra los agarenos, sino «los cristianos» por oposición a «los moros». La Reconquista fue una disputa bélica por el poder político y militar entre los pueblos dominadores, polarizada en torno de una pugna religiosa. 



Del lado cristiano, los jefes preminentes son todos de sangre goda. A Pelayo se le alza en Covadonga sobre el pavés como continuador de la Monarquía sepultada junto al Guadalete. Los capitanes de los primeros núcleos cristianos tienen un aire inequívoco de príncipes de sangre y mentalidad germánica. Más: se sienten ligados desde el principio a la gran comunidad catolicogermánica europea. Cuando Alfonso el Sabio aspira al trono imperial no adopta una actitud extravagante: pleitea, con el alegato de la madurez política de su reino, por lo que podía alentar desde siglos antes en la conciencia de príncipe cristianogermánico de cada jefe de los citados reconquistadores. La Reconquista es una empresa europea, es decir, en aquella sazón, germánica. Muchas veces acuden de hecho, para guerrear contra los moros, señores libres de Francia y de Alemania. Los reinos que se forman tienen una planta germánica innegable. Acaso no haya Estados en Europa que tengan mejor impreso el sello europeo de la germanidad que el condado de Barcelona y el reino de León.

3. En esquema -abstracción hecha de los mil acarreos e influencias recíprocas de todos los elementos étnicos removidos durante ochocientos años-, la Monarquía triunfante de los Reyes Católicos es la restauración de la Monarquía góticoespañola, católicoeuropea, destronada en el siglo VIII. La mentalidad popular distinguía entonces difícilmente entre nación y rey. Por otra parte, considerables extensiones de España, singularmente Asturias, León y el Norte de Castilla habían sido gemanizadas, casi sin solución de continuidad, durante mil años (desde principios del siglo V hasta finales del XV, sin más interrupción que los años que van desde el Guadalete hasta el recobro de las tierras del norte por los jefes godocristianos) sin contar con que su afinidad étnica con el norte de África era mucho menor que la de las gentes del sur y levante. La unidad nacional bajo los Reyes Católicos es, pues, la edificación del Estado unitario español con el sentido europeo, católico, germánico, de toda la Reconquista , y la culminación de la obra de germanización social y económica de España. No se olvide esto, porque quizá por ahí va a encontrar la «constante bereber» su primera rendija para la rebelión. 

En efecto, el tipo de dominación árabe era preponderantemente político y militar. Los árabes tenían vagamente el sentido de la territorialidad. No se adueñaban de las tierras, en el sentido jurídicoprivado. Así pues, la población campesina de las comarcas más largamente dominada por los árabes (Andalucía, Levante) permanecía en una situación de libre disfrute de la tierra, en forma de pequeña propiedad y, acaso, de propiedades colectivas. El andaluz aborigen, y la población bereber que nutrió más copiosamente las filas árabes, gozaba, pues, una paz elemental y libre, inepta para grandes empresas de cultura, pero deliciosa para un pueblo indolente, imaginativo y melancólico como el andaluz. En cambio, los cristianos germánicos traían en la sangre el sentido feudal de la propiedad. Cuando conquistaban las tierras erigían sobre ellas señoríos, no ya pluralmente politicomilitares como los de los árabes, sino patrimoniales al mismo tiempo que políticos. El campesino pasaba, en caso mejor, a ser vasallo; tiempo adelante, cuando por la atenuación del aspecto jurisdiccional, político, los señoríos van subrayando su carácter patrimonial, los vasallos, completamente desarraigados caen en la condición terrible de jornaleros. 
La organización germánica, de tipo aristocrático, jerárquico, era, en su base, mucho más dura. Para justificar tal dureza se comprometía a realizar alguna gran tarea histórica. Era, en realidad, la dominación política y económica sobre un pueblo casi primitivo. Toda aquella enorme armadura -Monarquía, Iglesia, aristocracia- podía intentar la justificación de sus pesados privilegios a título de cumplidora de un gran destino en la Historia. Y lo intentó por doble camino: la conquista de América y la Contrarreforma.

4. Es un tópico (puesto en circulación por la literatura «bereber» de que se hablará más tarde) el decir, que la conquista de América es obra de la espontaneidad popular española, realizada casi a despecho de la España oficial. No se puede sostener esa tesis en serio. Muchas de las expediciones se organizaron, ciertamente, como empresa privada; pero el sentido de la cristianización y colonización de América está contenido en el monumento de las Leyes de Indias, obra que encierra el pensamiento constante del Estado español a través de vicisitudes seculares. Y la conquista de América es también una tesis catolicogermánica. Tiene un sentido de la universalidad sin la menor raíz celtibérica y bereber. Sólo Roma y la Cristiandad germánica pudieron transmitir a España la vocación expansiva, católica, de la conquista de América. Lo que se llame el espíritu aventurero español, ¿será español de veras en el sentido aborigen o bereber, o será una de las señales de sangre germánica? No se desdeñe el dato de que, aún en nuestros días, las regiones de donde sale mayor número de emigrantes, es decir, de aventureros, son las del Norte, las más germanizadas, las más europeas, las que, desde su punto de vista castizo y pintoresco, podrían llamarse menos españolas. En cambio, es todavía abundantísimo el número de andaluces y levantinos que se trasplanta a Marruecos, a Orán, a Argelia y que vive allí absolutamente como en su casa, como una cepa que reconoce la tierra lejana de donde arrancaron a su ascendiente. Esta derivación meridional y levantina hacia África no tiene la menor homogeneidad con las expediciones colonizadoras hacia América. Incluso África y América han sido constantemente como las consignas de dos partidos políticos y literarios españoles. De dos partidos que coinciden exactamente en casi todos los instantes con el liberal y el conservador; el popular y el aristocrático; el bereber y el germánico. Era casi cosa obligada que un escritor aristocrático, antieclesiástico, antimonárquico, incorporase a su repertorio frases como ésta: «Más valía que la Monarquía española, en vez de extenuar a España en la empresa de América, hubiera buscado nuestra expansión natural, que es África». Al lado de la conquista de América, la España germánica (doblemente germánica ahora bajo la dinastía de los Habsburgo) riñe en Europa el combate católico por la unidad. Lo riñe y, a la larga, lo pierde. Y, como consecuencia, pierde a América. La justificación moral e histórica de la dominación sobre América se hallaba en la idea de la unidad religiosa del mundo. El catolicismo era la justificación del poder de España. Pero el catolicismo había perdido la partida. Vencido el catolicismo, España se quedaba sin título que alegar para el imperio de Occidente. Su credencial estaba caducada. Ya lo vió el astuto Richelieu que, para hundir a la casa de Austria, no vaciló en auxiliar a los paladines de la reforma. Sabía muy bien que la piedra angular de los Habsburgo era la unidad católica de la Cristiandad. 



Y así, perdida la partida en Europa primero, en América después, ¿qué tarea de valor universal alegaría la España dominadora -Monarquía, Iglesia, aristocracia- para conservar su situación de privilegio? Falta de justificación histórica, dimitida toda función directiva, sus ventajas económicas y políticas quedaban en puro abuso. Por otra parte, con la falta de empleo, las clases directoras habían perdido el brío, incluso de la propia defensa. Se observa una colección de fenómenos, semejantes en extremo a la decadencia de la monarquía visigótica. Y la fuerza latente, nunca extinguida, del pueblo bereber sometido, inicia lentamente su desquite.

5. Porque, aún en las horas cenitales de la dominación, la «constante bereber» no había dejado de existir y de obrar nunca. Los pueblos superpuestos, dominador y dominado, germánico y aborigen bereber, no se habían fundido. Ni siquiera se entendían. El pueblo dominador vigilaba el no mezclarse con el dominado (hasta 1756 no se deroga una pragmática de Isabel la Católica que exigía probar pureza de sangre, es decir, condición de cristiano viejo, sin mezcla de judío o moro, aún para desempeñar modestísimas funciones de autoridad). El pueblo dominado, entre tanto, detesta al dominador. Con un giro típico, adopta respecto de los dominadores apariencia de sumisión irónica. En Andalucía se llega a los más exagerados extremos de adulación; pero bajo esa adulación aparente se venga la más desdeñosa zumba hacia el adulado. Esta actitud, la burla, es la más dulcemente resignada que adopta el pueblo desposeído. Más arriba aparece ya el odio y, sobre todo, la afirmación permanente de la separación. En España la expresión «el pueblo» guarda siempre un tono particularista y hostil. El «pueblo hebrero» comprendía naturalmente, a los profetas. El «pueblo inglés» incluye a los lores, ¡a buena hora permitiría un inglés consciente que no le considerasen solidarizado, bajo la denominación popular de inglés, con los primeros jerarcas del país! Aquí no: cuando se dice «el pueblo» se piensa decir lo indiferenciado, lo incalificado, lo que no es aristocracia, ni Iglesia, ni milicia, ni jerarquía de ninguna especie. El mismo don Manuel Azaña ha dicho: «no creo en los intelectuales, ni en los militares, ni en los políticos; no creo más que en el pueblo». Pero entonces los intelectuales, los militares, los políticos, como los eclesiásticos y los aristócratas ¿no forman parte del pueblo? Sin especificar, se alude al sojuzgado, al sustraído a su siempre añorada existencia primitiva, indiferenciada, antijerárquica y que, por lo mismo, detesta rencorosamente toda jerarquía, característica del pueblo dominador.
Tal realidad ha penetrado todas las manifestaciones de la vida española, incluso las de apariencia menos popular. Por ejemplo, el fenómeno europeo de la Reforma tuvo en España una versión reducida, pero absolutamente impregnada de la pugna entre germánicos y bereberes, entre dominadores y dominados. En España no se dió un solo caso de hereje príncipe, como en Francia o en Alemania. Los grandes señores se mantuvieron aferrados a su religión de castas. Todo hereje, pequeño burgués, o letrado, era como un vengador de los oprimidos; en su disidencia alentaba más que un tema teológico una incurable inquina contra el aparato oficial, formidable, de Monarquía, Iglesia, aristocracia... 



Y así hasta las fechas más recientes. La línea bereber, más aparente cada vez según ve declinar la fuerza contraria, asoma en toda la intelectualidad de izquierda, de Larra hacia acá. Ni la fidelidad a las modas extranjeras logra ocultar un tonillo de resentimiento de vencido en toda la producción literaria española de los cien últimos años. En cualquier escritor de izquierdas hay un gesto morboso por demoler, tan persistente y tan desazonante que no se puede alimentar sino de una animosidad personal, de casta humillada. Monarquía, Iglesia, aristocracia, milicia, ponen nerviosos a los intelectuales de izquierda, de una izquierda que para estos efectos empieza bastante a la derecha. No es que sometan aquellas instituciones a crítica; es que, en presencia de ellas, les acomete un desasosiego ancestral como el que acomete a los gitanos cuando se les nombra a la bicha. En el fondo los dos efectos son manifestaciones del mismo viejo llamamiento de la sangre bereber. Lo que odian, sin saberlo, no es el fracaso de las instituciones que denigran, sino su remoto triunfo; su triunfo sobre ellos, sobre los que la odian. Son los bereberes vencidos que no perdonan a los vencedores -católicos, germánicos- haber sido los portadores del mensaje de Europa. El resentimiento ha esterilizado en España toda posibilidad de cultura. Las clases directoras no han dado nada a la cultura, que en ninguna parte suele ser su misión específica. Las clases sometidas, para producir algo considerable desde el punto de vista de la cultura, tenían que haber aceptado el cuadro de valores europeo, germánico, que es el vigente; y eso les suscita una repugnancia infinita por ser, en el fondo, el de los odiados dominadores. 

Así, grosso modo, puede decirse que la aportación de España a la cultura moderna es igual a cero, salvo algún ingente esfuerzo individual, desligado de toda escuela, y algún pequeño cenáculo inevitable envuelto en un halo de extranjería.


6. Tras las escaramuzas tenía que llegar la batalla. Y ha llegado: es la República de 1931; va a ser, sobre todo, la República de 1936. Estas fechas, singularmente la segunda, representan la demolición de todo el aparato monárquico, religioso, aristicrático y militar que aún afirmaba, aunque en ruinas, la europeidad de España. Desde luego la máquina estaba inoperante; pero lo grave es que su destrucción representa el desquite de la Reconquista , es decir, la nueva invasión bereber. Volveremos a lo indiferenciado. Probablemente se ganará en placidez elemental en las condiciones populares de vida. Acaso el campesino andaluz, infinitamente triste y nostálgico, reanude el silencioso coloquio con la tierra de que fue desposeído. Casi media España se sentirá expresada inmejorablemente si esto ocurre. Desde luego, se habrá conseguido un perfecto ajuste en lo natural. Pero lo malo es que entonces será pueblo único, ya dominador y dominado en una sola pieza, un pueblo sin la más mínima aptitud para la cultura universal. La tuvieron los árabes; pero los árabes eran una pequeña casta directora, ya mil veces diluida en el fondo humano superviviente. La masa, que es la que va a triunfar ahora, no es árabe sino bereber. Lo que va a ser vencido es el resto germánico que aún nos ligaba con Europa. 



Acaso España se parta en pedazos, desde una frontera que dibuje, dentro de la Península , el verdadero límite de África. Acaso toda España se africanice. Lo indudable es que, para mucho tiempo, España dejará de contar en Europa. Y entonces, los que por solidaridad de cultura y aún por misteriosa voz de sangre nos sentimos ligados al destino europeo, ¿podremos transmutar nuestro patriotismo de estirpe, que ama a esta tierra porque nuestros antepasados la ganaron para darle forma, en un patriotismo telúrico, que ame a esta tierra por ser ella, a pesar de que en su anchura haya enmudecido hasta el último eco de nuestro destino familiar?. 

Jóse Antonio Primo de Rivera

Prisión de Alicante, 13 de agosto de 1936

Próximamente el número 17 del Nihil Obstat

 

Contenidos:

* La crítica a “la cosa en si” Schopenhauer-Bretano-Scheler), A. Buela

* Ferrari Billoch reivindicando, E. Connolly

* Jacques Doriot y el fascismo francés, J. Antonio Llopart

* Julius Evola y José Antonio: Fascismo y tradición, Ángel Fernández

* Ramiro de Maetzu: una pluma al servicio del general Primo de Rivera, J. Alsina

* El Urrismo, una versión peruana del fascismo, E. Basurto

* El mito de la sangre en la revolución conservadora, J.J. Sebastián

* El conflicto en Oriente Medio, el origen del terrorismo islámico, y la ceguera de Occidente, Jorge Álvarez

* Aragón, España y Europa, C. C. Parra Ruiz

* América y su “duplicado”, Dr. T. Sunic

* Elogio y crítica del 15M, José Alsina

* “Indignados” si, pero con concienciados también, Carmen M. Padial

* Algunas notas sobre el 15M, J. de Francisco Moure

* Luces y sombras sobre la revolución cientificotécnica. Notas críticas sobre la cuestión y declive de los estados, P. Huerga

* Populismo: La falsa alternativa al sistema, Jordi Garriga

* Crítica literaria. Aquellos que no recuerdan el pasado , están condenados a repetirlo: tres libros sobre los ultras de los años setenta, J. de Pinos

* Reseñas

¡Reserva tu ejemplar ya!

enrpedidos@yahoo.es

Tlf. 682 65 33 56

http://edicionesnuevarepublica.wordpress.com/

Revista de Historia del Fascismo V

 

 

Revista de Historia del Fascismo – V

Ni apologistas ciegos, ni detractores sistemáticos: así fue una época del siglo XXI

Acaba de aparecer el número V de la Revista de Historia dle Fascismo que contiene distintos artículos que, sin duda, interesarán a los amantes de la historia. Con la consigna de Ni apologistas ciegos, ni detractores sistemáticos: así fue una época del siglo XXI esta publicación ofrece una amplia panoplia de artículos sobre el fascismo, el pre-fascismo y el neofascismo.

Sumario Revista Historia del Fascismo - V

Revisiones

Cuando las SS negociaban con el sionismo… Repatriando judíos a Palestina

Pocos lo quieren reconocer. Al parecer no conviene a na­die salvo a la verdad histórica recordar que entre 1935 y 1939, el SD negoció la repatriación de los judíos ale­manes a Palestina y varias decenas de miles lograron alcanzar la “tierra prometida”. Es una verdad incómoda pero ahí está. Seguir este episodio semidesconocido y habitualmente oculto nos servirá para explicar algunos giros de la política del III Reich en relación a Palestina. También nos adentraremos en el “Plan B” que se abrió al producirse la ocupación de Francia: el envío de los judíos europeos a Madagascar. Otro episodio no menos enigmá­tico que trataremos en un próximo volumen de la RHF. 

Derecha fascista

Calvo Sotelo, alma de Renovación Española

De entre todos los “fascistizados”, sin duda la figura de José Calvo Sotelo es la más interesante hasta el punto de que, algunos lo han considerado como el representan­te por excelencia del “fascismo español” por encima de José Antonio Primo de Rivera. En realidad, la gran mani­festación propiamente fascista inmediatamente anterior a la Guerra se dio con ocasión del entierro de Calvo So­telo cuatro días antes del 18 de Julio. Apenas tenía 47 años.

 

Neofascismo

Valle Giulia 1968: neofascistas en la revuelta estudiantil romana

La originalidad de la revuelta universitaria italiana de 1968 estriba en que fue protagonizada, no solamente por la extrema–izquierda contestaría sino también por la extrema–derecha neofascista y extraparlamentaria. Aquellas semanas fueron de una exaltación revoluciona­ria en la que las rencillas y desconfianzas entre grupos extremistas fueron momentáneamente aparcadas en beneficio de la común “lucha contra el sistema”. Se tra­tó, por supuesto, de un breve paréntesis que pudo haber cambiado el signo de la contestación. Y, tras la revuelta de Valle Giulia vino la decepción.

 

Época

El sexo que llevó al III Reich. Erotismo en Weimar

Siempre hemos sostenido que la República de Weimar fue uno de esos momentos estelares en la historia de la humanidad en la que en apenas unos años se produjo una gigantesca eclosión científico–político–cultural en la que lo mejor se juntó con lo peor y que, finalmente, predispuso a una mutación total y radical que llevó al III Reich. Las bases de este impulso, por supuesto, existían antes de la I Guerra Mundial pero las condiciones de inestabilidad, tensión, crisis permanente, agitación e inseguridad que aparecieron después (y en cierto sentido se mantuvieron a lo largo de toda la conflictiva vida de Weimar) parecieron favorecer a este movimiento de renovación uno de cuyas columnas centrales fue la modificación de los hábitos sexuales, tema que vamos a tratar en este artículo.

 

Dossier Nacional Bochevismo (1918-1923)
Génesis y desaparición

¿Qué fue el nacional-bolchevismo? ¿Existió realmente? ¿Qué alcance real llegó a tener? Tales preguntas importarían muy poco hoy de no ser porque determinados medios neofascistas a mediados de los años 80 descubrieron la existencia de algo que en su época no fue más que un exotismo. Sin formar parte de la extrema–derecha y ha­biendo nacido en el seno de la extrema–izquierda, los nacional-bolcheviques tienen su razón de ser en una revista dedicada a la historia del fascismo en la medida en que no han sido olvidados en determinados medios neo–fascistas.

Sumario:

I. Nacional-bolchevismo y nacionalismo-revolucionario

II. Una interpretacion psicologista

III. La “oposición de hamburgo” y el KAPD

IV. La exclusión de los nacional-bolcheviques

 

Cinematografia

El cine “colaboracionista”: “edad de oro” del cine francés

El análisis de la película Forces Occultes que realizamos en la RHF–4 nos sirve como introducción a un tema más amplio: el estudio del cine francés colaboracionista y del realizado durante la ocupación (no confundirlos). El primero estuvo reducido a unos cuantos documentales y mediometrajes y en cuanto al segundo no se trató, en general, de un cine político, sino de ocio y reflexión moral. La existencia de una censura por parte del gobierno de Vichy y de la Propagandastaffel alemana, obligó a los creadores a abordar temas que hasta entonces no habían acometido y hacerlo desde perspectivas originales. La doble censura sentó bien al cine francés “colaboracionista”

 

Neofascismo

1949–1962: Jeune Nation Cuando el nacionalismo francés renació en la postguerra

El quinquenio que abarca de 1944 a 1949 supuso la desaparición del fascismo francés que solamente puede considerarse “reinstaurado” en su forma “neo” con la fundación del grupo Jeune Nation. Desde el principio de su azarosa historia este grupo optó por decisión propia por una vía extraparlamentaria y activista. Fue el primer grupo político de postguerra que utilizó como emblema la cruz céltica. Su historia empieza con la resurrección del nacionalismo francés y termina con la debacle de la OAS.

 

Experiencias

El Movimiento Nacionalista Revolucionario “Tacuara” (II de II).

En el número anterior de la RHF iniciamos la publicación de un estudio sobre el Movimiento Nacionalista “Tacua­ra” que concluye en esta segunda entrega dedicada es­pecialmente a la disidencia que actuó con el nombre de Movimiento Nacional Revolucionarios “Tacuara”, dirigido por Joe Baxter hasta su disolución y el ingreso de algunos de sus miembros en experiencias armadas en sectores de la extrema-izquierda.

 


Características:  
Formato libro 150 x 210 mm
Páginas 216
Tapas en cuatricomía con solapas 
Pedidos : eminves@gmail.com 
Precio venta al público : 18,00 euros + 3,00 euros de gastos de envío (precios para España, resto mundo, consultar) 
Forma e pago : ingreso en cuenta corriente BBVA (al hacer el pedido indicamos el número) o pago a través de pay-pal (ver columna de la derecha)

Suscripción
6 números: 100 euros
12 números: 200 euros

 

Sumario números anteriores

Número I - Octubre | Noviembre 2010

El Teatro de Ibsen y su influencia sobre la crítica e Hitler a la democracia - Maxime Real del Sartre, los Camelots du Roi y el Valle de los Caídos - El nacimiento de ETA y la influencia del nazismo - La Logia Anael. La vertiente ocultista del peronismo (I de III) - La revista Ostara y el pensamiento de Jörg Lanz von Libensfelds - 6 de febrero de 1934: La protesta contra el parlamentarismo en Francia - Las siete muertes de Falange Española - José de Vasconcelos o lo que queda de la “raza cósmica” - La Derecha Radical Europea. Respuesta a la revista Sistemas (I de III) - DOSSIER: ¿Idilio entre comunismo e hitlerismo?: I Parte: Albert Leo Schlageter camino del Rhur - II Parte: Karl Radeck: la Internacional por Schlageter - III Parte: El Reichs­tag en llamas: ¿Hitler por Dimitrov? - IV Parte: La Internacional y la “Revolución Alemana”.

 

Número II - Diciembre | Enero 2011

Las sectas ariosóficas: La Ordo Novi Templi y la Germanenorden- Cuando los intelectuales disentían: Los no conformistas de los años 30 (I de II) - Las dos Triples A. La vertiente ocultista del peronismo (II de III) - El semanario de la ruptura: La Patria Libre, órgano de las J.O.N.S. - La Derecha radical y Europa. Respuesta a la Revista Sistemas (II de III) - DOSSIER: Renovación Española y Acción Española: La “derecha fascista” (I Parte) ¿Fascistas o fascistizados?. La influencia de Charles Maurras enEspaña - Combates de cervecería: Una “experiencia vital” del nacionalsocialismo - La NationEuropéenne: El último proyecto de Jean Thiriart - Uturuncos, primera guerrilla peronista. Lucha armada y terrorismo en Iberoamérica.

 

Número III - Febrero 2011

Henri de Many y el “socialismo ético”. La revisión idealista del marxismo - Hugo Wast. De profesión escritor, de vocación antisemita - DOSSIER: Orígenes del Fascismo: I Parte: El intervencionismo italiano - II Parte: En nacionalismo - III Parte: El futurismo - IV Parte: El sindicalismo revolucionario - La Logia Thule. Mito y realidad del “ocultismo hitleriano” – Perón y la masonería (IIIde III). Su iniciación masónica en la Logia Propaganda 2 - La Derecha Radical y Europa (II de III). Respuesta a la revista Sistemas - Derecha fascista española. El campo monárquico durante la II República - La OAS en España. Apostillas a un libro - Neofascismo: el nacimiento de Ordre Nouveau. Traducción de un texto de François Duprat

 

Número IV - Marzo 2011

“Hitler [no] me ha dicho”, Rauchning, un falsario desenmascarado - Abate Barruel, El padre de todas las conspiraciones - L’Uomo Qualunque, un producto de postguerra - Mística fascista: Codreanu y su mística guerrera, Un estudio sobre las concepciones de la Guardia de Hierro rumana - Movimiento Nacionalista Tacuara: la primera guerrilla urbana fue... neo-fascista (Ide II) - Forces Occultes, el cine francés bajo la ocupación (Ide II) - DOSSIER: Julius Evola y el III Reich: I. introducción- II. Julius Evola y la cultura alemana –III. Los contactos de Evola enel IV. Reich: La comunidad de trabajo de los Nacionalistas - Con la “revolución conservadora” - La red del Príncipe Karl Anton von Rohan - Gottfried Benn y el Rivolta - Del Herrenklub a las SS - La “defensa de la raza” en Alemania e Italia - Los objetivos de Evola en el período 1930-1945 - Evola en el Cuartel Ge­neral del Führer.

 

Número V - Abril 2011

Cuando las SS negociaban con el sionismo, la repatriación de los judíos alemanes a Palestina - La derecha Fascista Española: Calvo Sotelo, alma del fascismo de derecha (IIIde III) - Valle Giulia: neofascistas en la revuelta estudiantil romana de 1968 - Erotismo en Weimar, El sexo que heredó el III Reich – DOSSIER: Nacional Bolchevismo (1918-1923) - I. Nacional-bolchevismo y nacionalismo revolucionario - II. Una interpretación psicologista - III. La “oposición de Hamburgo y el KAPD - IV. La exclusión de los nacional-bolcheviques - El cine francés colaboracionista: la edad de oro del cine francés (II de II) - 1949-1962, Jeune Nation: cuando el nacionalismo francés renació en la postguerra - El Movimiento Nacionalista Revolucionario “Tacuara” (II de II). Del antisemitismo al castrismo y del castrismo al trotskismo.

 

«Escritos y discursos políticos. Ruiz de Alda»


NOVEDAD ENR

Prólogo de Juan Antonio Llopart

1ª edición, Barcelona, 2011

21×15 cms., 296 págs.

Páginas interiores con fotografías.

Cubierta a todo color, con solapas y plastificada brillo

PVP: 24 euros

 


Orientaciones:

Julio Ruiz de Alda era lo que hoy consideraríamos como un triunfador. Sin necesidad alguna de enrolarse en la no siempre limpia refriega política, Ruiz de Alda salta a la arena de lo público como consecuencia de un acendrado amor a España y a un sentido profundo de la justicia social.

Tras unos efímeros coqueteos con la derecha maurista, Ruiz de Alda dió un giro de ciento ochenta grados cuando cayó en sus manos un ejemplar del semamario “La Conquista del Estado” y, si bien es cierto que no se llegó a adherir al grupo de Ledesma Ramos, también es verdad que la acerada retórica del zamorano causará en él un irreversible impacto: cualquier vía regeneradora de la nación debía pasar, de manera inesquivable, por un partido nacional y revolucionario, y esa iniciativa tenía un nombre que no tardará en aparecer —de la mano del propio Ruiz de Alda— y pasar a la historia: Falange Española.

Julio Ruiz de Alda es, lamentablemente, un autor escasamente conocido, incluso en las filas de quienes dicen ser sus actuales herederos políticos. Y esta es la razón primera y última de la publicación este volumen y, en cierta forma, uno de los motores que tienen en funcionamiento a Nueva República: combatir el olvido o, lo que es lo mismo, impedir —como pretende el Sistema— que los héroes se conviertan, por acción de la memoria selectiva, en verdugos.

[del prólogo de Juan Antonio Llopart]

Índice

Julio Ruiz de Alda: héroe, patriota, revolucionario…

Juan A. Llopart ………………………………………………. 5

Ruiz de Alda

Luis Aguirre Prado …………………………………………. 7

Su vida

Pablo Alda …………………………………………………… 55

Escritos y discursos políticos

Julio Ruiz de Alda …………………………………………. 81

I. Revolución nacional ………………………………….. 83

II. Tierra ……………………………………………………. 113

III. Guerra …………………………………………………. 139

IV. Lecciones nacional-sindicalistas ………………. 179

V. El aviador ……………………………………………….. 233

Pedidos:

enrpedidos@yahoo.es

Tlf: 617 21 31 49

 

http://edicionesnuevarepublica.wordpress.com/ 

El entorno gris que circunda a Rajoy: la periferia del PP

 

El entorno gris que circunda a Rajoy: la periferia del PP

Infokrisis.- Un enjambre de webs, plataformas, cadenas mediáticas parecen situarse fuera del PP ¿lo están verdaderamente? ¿Quién no ha oído hablar de Intereconomía? ¿O de Libertad Digital? Existe todo un entramado de blogs que se permiten el lujo de criticar a Rajoy o de dárselas de independientes, pero que, a la hora de la verdad, siempre, absolutamente siempre, terminan apoyándole o… haciendo el trabajo sucio: paralizar todo lo que nace fuera del PP que puede amenazar, no solamente al PP, sino al bipartidismo imperfecto. No es de ahora, es la táctica utilizada por Fraga desde el principio de la transición expresada en la idea de “sin enemigos a mi derecha”.

 

Llamamos “periferia del PP” a todo ese sector que gravita en torno a la sigla “popular”, sin estar dado de alta en este partido y manifestando cierto grado de autonomía y crítica. En general, se trata de un fenómeno casi exclusivamente madrileño (allí hay menos poltronas que ambiciosos que aspiren a ocuparlas) y cuya composición ha ido variando a lo largo del tiempo. La referencia ideológica de todo este sector es el “liberalismo”, dando por sentado que cada cual tiene su particular versión de esta doctrina. El enganche con el PP se justifica en la medida en que dentro de este partido existe una corriente liberal de la que Esperanza Aguirre es el exponente más característico.

 

El “liberalismo” como factor de identificación

 

A diferencia de la mayoría de liberales actuales, Esperanza Aguirre puede argumentar un largo historial en este sector: en 1976 ya era una de las pocas afiliadas al Partido Liberal fundado por Enrique Larroque. Vale la pena señalar que una parte sustancial de los miembros de este partido eran colaboradores del Servicio de Documentación de la Presidencia del Gobierno (precedente del CESID y del CNI) que habían sido reclutados en su período universitario como “agentes antisubversivos”. En un primer momento, cuando todavía no se sabía cómo se iba a encarrilar la transición, la “opción liberal” era una de las que se promovían desde las “alcantarillas” de la época para construir una derecha organizada frente a la izquierda que se había organizado en la clandestinidad.



Existía otra opción liberal, la encabezada por Joaquín Satrústegui, un monárquico que había conspirado contra la República en 1936 y que participó en todos los saraos monárquicos durante el franquismo, siendo deportado a Fuerteventura por su participación en el “contubernio de Múnich”. Cuando llegó la transición, se produjo una carrera en todos los sectores políticos para alcanzar la “homologación”. Dentro del sector liberal, Satrústegui partía con ventaja, pero pronto resultó evidente que su Alianza Liberal (liberal… y monárquica) arrastraba siglas liberales detrás de las cuales no había absolutamente nada. De poco le sirvió a la Alianza Liberal que bajo los faldones de la mesa camilla en la que se constituyó figuraran siglas tan rimbombantes como la Federación de Partidos Demócratas y Liberales o la Unión Liberal Española, partidos con los que difícilmente se hubiera podido llenar un microbús. La Alianza dejó oficialmente de existir en 1978.

 

Por su parte, el Partido Liberal terminó integrándose –a la vista de que jamás alcanzó más allá de los 200 afiliados– en UCD, para abandonarla, naturalmente, cuando empezó la crisis del centrismo. En 1983, con el mismo nombre de PL, se federó con Alianza Popular, con el Partido Demócrata Popular (democristiano) y con la Unión Liberal de Pedro Shwartz. La coalición no dio los resultados electorales apetecidos pero sirvió para aproximar a los dos partidos liberales que terminaron fusionándose incorporando a José Antonio Segurado, dirigente de la patronal madrileña. Nueva coalición del AP y el PDP en 1986 y nuevo fracaso absoluto. Las listas que los liberales presentaron en las elecciones municipales y autonómicas de 1987 también tuvieron un resultado lamentable: 0’16% de votos en Castilla y León

 

Para la inmensa mayoría de la nueva ornada liberal esta etiqueta era solamente su opción para mantener independencia y exigencias en las formaciones con las que pactaban y satisfacer las ambiciones personales de sus miembros. Precisamente por eso, cuando tuvo lugar la transformación de AP en PP en 1989, se exigió a los liberales que se integraran en la nueva formación, desapareciendo completamente como partido autónomo. Y así seguirían en los siguientes 10 años.

 

Liberalismo digital

 

El liberalismo estuvo completamente ausente de la política española en la década de los 90. Fue el 8 de marzo de 2000 cuando empezó a publicarse Libertad Digital que, desde el principio se definió como liberal y que suponía la traslación digital de una publicación impresa, La Ilustración Liberal. El grupo era reducido pero contaba con algunos nombres notables: Jiménez Losantos, Alberto Recarte, Javier Rubio, Semprún  Maura, López Campillo, Rodríguez Braun, Amando de Miguel, Gabriel Albiac, César Vidal, Enrique de Diego, etc. Desde el principio el contacto con think-tanks neoconservadores norteamericanos como el Cato Institute, dirigido por Robert Levy y la Heritage Foundation, han sido estrechos y permanentes.

 

Parte del capital inicial procedía de Julio Ariza del Grupo Intereconomía y la otra parte había sido aportada por el grupo liberal de Jiménez Losantos y Recarte. En 2005, Ariza vendió sus acciones a Arturo Baldasano, el cual poco después las vendió, a su vez, a Losantos y a Recarte hoy propietarios del 22% de la empresa. Libertad Digital es actualmente uno de los 40 digitales de más audiencia en España. Durante años Libertad Digital reprodujo las caricaturas de los norteamericanos Cox&Forkum, discípulos de Ayn Rand la “filósofa del egoísmo” y del neoliberalismo.

 

Fuera de sus propuestas económicas, siempre en la línea del  neo-liberalismo más radical y de la cantinela diariamente repetida de “más mercado, menos Estado”, (más “mercado” en manos de un pequeño grupo de inversores y de trusts financieros internacionales capaz de imponer su canibalismo sobre la sociedad gracias a un Estado débil) el “liberalismo” de todas estas corrientes tiene como común denominador que, a la hora de la verdad, justo cuando comienzan los ciclos electorales, hacen propaganda a favor del PP…


Nunca existirá un Partido Liberal en España que agrupe a estas corrientes, a la vista de la impopularidad de sus propuestas que se resumen siempre en privatizaciones, más liberalismo y más libremercado… olvidando que precisamente, estos elementos son justamente los que nos han llevado a la crisis actual de la economía mundial. En cuanto a su sobrevaloración de la iniciativa privada y sus llamamientos a que el Estado no intervenga en economía, son la reedición de las viejas cantinelas incapaces de responder: sin planificación a medio y largo plazo ¿cómo vamos a poder salir de la crisis actual? ¿Cómo vamos a poder elaborar un nuevo modelo económico a la vista de que el anterior ha fracasado? Silencio en las filas liberales, silencio desde los think-tanks norteamericanos que inspiran a estas iniciativas: repetir en voz alta sus fórmulas equivaldría a aislarlos completamente.

 

En general, esa periferia del PP es “liberal”, sigue como el perro fiel las orientaciones de las fundaciones liberales norteamericanas y deben su popularidad, no tanto a sus principios liberales (que causan espanto a la vista de los resultados a los que ha llevado su aplicación y que, en lugar de rectificar, quieren aplicar de manera todavía más radical), como al radicalismo y a la sobreactuación de sus posturas antisocialistas que encuentran en toda la derecha (profundamente desideologizada) un eco notable.

 

Grupo Intereconomía: el carburante viene de EEUU

 

En estos años de intoxicación zapaterista de España, ha destacado la cadena Intereconomía (primero algunos medios impresos y radios, luego una TV en TDT y finalmente un diario) han alcanzado cierta notoriedad en los medios de derecha. Vale la pena recordar que la cadena es de inspiración católica y no en vano uno de sus primeros medios fue el semanario Alba. En general, los contenidos de Intereconomia TV son plúmbeos, soporíferos, mal producidos, facilones y no suelen suscitar comentarios elogiosos, ni abundar en espectadores… salvo El Gato al Agua. El radicalismo antisocialista y descontrolado de este programa en un momento en el que Zapatero suscita unanimidades en contra, es el gran atractivo de la cadena y el verdadero buque insignia de Intereconomía TV. El resto de programas tienen muy baja audiencia y una calidad técnica, en general, deleznable. En lo que se refiere a El Gato vale la pena recordar que su conductor, Carlos Dávila, fue uno de los periodistas que más trabajaron para justificar la participación de Aznar en la Conferencia de las Azores y que más justificaron la invasión de Irak con los argumentos más detestables y mentirosos. ¿Hay algún liberal que no anteponga los intereses estratégicos de los EEUU a los intereses de su propia patria?

 

En lo que se refiere al diario La Gaceta, el producto más reciente de la cadena, a lo largo del menos de su corta vida no ha brillado por sus cualidades redaccionales y su único mérito hasta ahora ha consistido en desvelar que José Bono ocultó patrimonio, información que en los días sucesivos fue ampliada y completada por otros medios de prensa.

 

Intereconomía se declara una empresa inspirada por el “humanismo y los valores cristianos” e “independiente de cualquier partido”. En la práctica no pasa de ser un medio que difunde informaciones inspiradas en la derecha del PP (frecuentemente en la extrema-derecha del propio PP), muy influida por los sectores neo-conservadores norteamericanos de los que ha procedido una parte de la inyección de capital que tuvo la cadena en el verano de 2009.

 

El grupo, como todo el resto de lo que llamamos “periferia del PP”, como máximo aspira a ser una especie de “conciencia crítica” de los planteamientos de centro-derecha de este partido en beneficio de la “derecha-derecha” del mismo. Y a esta lógica obedecen todos sus programas y los contenidos de los mismos.

 

El antiislamismo como sustitutivo de la lucha contra la inmigración

 

Otros sectores de la periferia del PP, ante la imposibilidad de jugar un papel propio y específico y al tener su personalidad muy desdibujada ante la falta de temas de agitación capaces de alcanzar popularidad entre el electorado y ante la falta de apoyos, han optado por la vía fácil: mendigar a las puertas de la embajada de Israel una ayudita a cambio de realizar en España propaganda anti-islámica (también hubiera podido reclamarlas en las embajadas árabes…). Con eso se logra crear un “espacio gris” que tiende a confundir “anti-islamismo” con “anti-inmigración”.

 

Se llega incluso a hablar de “nuestros hermanos sudamericanos”, en alusión a los andinos presentes en España y se olvida, especialmente, el carácter pluricultural de la inmigración presente en España: ¡no son sólo islamistas los inmigrantes presentes en España, sino procedentes de horizontes muy diversos! El burka por ejemplo, que algunos ayuntamientos han prohibido, es una prenda que en rigor solamente se utiliza en Afganistán, sin embargo el “velo islámico” más habitual en España es el niqab marroquí del que la “periferia del PP” (y el propio PP) ni siquiera se preocupan… Y no es raro, Marruecos es el aliado preferencial de EEUU en la zona del Estrecho y en el Magreb y no se trata de crear problemas a los amigos de los amigos…

 

Generalmente, esta obsesión anti-islamista viene acompañada por dos rasgos igualmente preocupantes: la insistencia en presentar al terrorismo islámico como un peligro realmente existente en España (cuando en España no se ha producido en los últimos 25 años ni un solo atentado islamista, aceptando que sobre el 11-M subsisten las más serias dudas sobre la versión oficial que ya han costado duros enfrentamientos entre Enrique de Diego, uno de los apóstoles del anti-islamismo, y Luis del Pino investigador contrario a la “versión oficial” del crimen. El anti-islamismo difunde en España las tesis emanadas por la administración norteamericana sobre la existencia de una conspiración islamista mundial para cometer atentados. Efectivamente, existen atentados terroristas de marca islámica en Palestina, en Irak, en Afganistán… pero cualquier atentado cometido en Europa y atribuido a los islamistas –salvo el asesinato de Theo van Gogh– han dejado el mismo rastro de dudas que el 11-M.

 

No es por casualidad que este sector “gris” de la periferia del PP tenga como posiciones en materia internacional: 1) una admiración indisimulable hacia los EEUU, sea quien sea quien gobierne, pero especialmente si gobierna una administración republicana y 2) una toma de posición continua e inequívoca a favor del Estado de Israel. Sobre lo primero cabe decir que los intereses de EEUU y de Europa son cada vez más divergentes; sobre lo segundo, vale la pena recordar que, desde Europa, no se trata tanto de tomar partido por palestinos o por judíos como de procurar que un conflicto en el que no tenemos nada que ganar, nos salpique. Se entiende el interés de EEUU por apoyar a Israel a la vista del peso del “dinero judío” en la economía norteamericana (y para ello no hay que recurrir a ningún antisemita ultramontano de baratillo sino al sociólogo norteamericano James Petras, autor, entre otros de The Power of Israel in the United States o de Rulers and Ruled in the U.S. Empire: Bankers, Zionists, Militants… sobre la base de datos objetivos incuestionables).

 

Los promotores del anti-islamismo, no está tan interesado en liquidar el fenómeno de la inmigración en Europa como en defender y popularizar la causa del Estado de Israel. Es evidente que el Islam no tiene lugar en Europa, que es una doctrina del desierto y que es allí en donde debe permanecer. Es evidente que en caso de existir terrorismo islamista en Europa, habría que combatirlo decididamente… pero no haciéndose eco de las alarmas que cada tres meses parten de los EEUU para mantener viva la sensación del “peligro”.

 

No hay lugar para el Islam a este lado de Gibraltar en la sagrada tierra de Europa. Pero no olvidemos que los problemas de la inmigración generados en España lo son por llegada masiva de 6.000.000 de inmigrantes (+ 1.000.000 que ya han recibido la nacionalidad española), mucho más de lo que nuestro mercado laboral y nuestra hacienda pública pueden sostener, inintegrables y para los que no existen posibilidades de trabajar en tiempos de crisis. Un país con 5.000.000 de parados, líder en déficit público, no necesita inmigrantes. Y la condición de inmigrante es independiente de si es islamista, católico, hinduista, ateo o animista.

 

Conclusión: la periferia del PP como caballo de Troya del PP

 

El principio acuñado por Fraga (“sin enemigos a la derecha”) sigue grabado a fuego en la estrategia del PP. Inicialmente este principio iba orientado contra la extrema-derecha clásica heredera del franquismo. Fraga selló los pactos de la transición e impuso la destrucción de la extrema-derecha que le garantizaba el control de un amplio espacio político que iba desde el centro hasta los confines de la derecha. Paradójicamente, en nombre del anti-socialismo, parte de esa extrema-derecha ingresó en el PP… No fue la primera confusión. Hoy ha aparecido otra nueva: pensar que el actual movimiento anti-inmigración es la continuación de aquella extrema-derecha franquista. No solamente no lo es, sino que es su antítesis. Los votos no es están en la derecha (que se siente muy cómoda en el PP con Rajoy especialmente ahora que no tienen dudas de que derrotará a ZP, y olvidan fácilmente que fue Aznar, el “querido líder” de la foto de las Azores y de la amistad entrañable con el colega Bush, quien abrió las puertas a la inmigración para favorecer su modelo económico). Los votos están entre los trabajadores amenazados por la crisis y por la competencia desleal de la mano de obra inmigrantes que compite con ellos y que vive en sus barrios generando problemas de convivencia, los votos están entre los jóvenes el 60% de los cuales están en paro y víctimas del sistema educativo, los votos no están con los “satisfechos” por la derecha, sino los que perciben que la corrupción ha asfixiado al sistema político español ¡y que esa corrupción está anidada en el propio PP!, los votos están entre los abstencionistas que expresan su rechazo votando nulo, o votando en blanco o simplemente no acudiendo al voto y que se aproximan al 50%. Los votos no están entre los satisfechos por la gestión de Rajoy…

 

Manejando la ambigüedad en materia de inmigración, lo que hemos denominado la “periferia del PP” elude el hecho fundamental: que ante la crisis actual no pueden mantenerse las ambigüedades. Ya no basta con decir que “hay que regular los flujos migratorios”, o que “hay que combatir el burka en las escuelas” o señalar a los islamistas como “perversos y terroristas”, temas habituales del “anti-inmigracionismo” de la “periferia del PP”… Hay más inmigrantes que no pueden permanecer en este país además de los islamistas y todo lo que no sea repetir una y mil veces la consigna “Única solución: ¡repatriación!”, es engañarse y engañar al electorado.

 

Y a este trapo no entra la periferia del PP que, por una parte, aspira a ser una opción diferenciada del PP en el día a día, pero convergente con él en los ciclos electorales con la secreta esperanza de que el PP “tenga en cuenta” los servicios prestados. En buena medida este sector está compuesto por gentes que tienen un ojo puesto en el PP y el otro en cualquier sector que le pueda aportar algo de clientela para hacerse notar por el PP. Otros son, simplemente, submarinos del PP para tratar de controlar y ridiculizar todo lo que aparece fuera de la periferia de este partido y su misión es reconducir estos sectores hacia la periferia del PP.

 

Todo para cumplir el viejo axioma fraguista: “Sin enemigos a la derecha”… Lo que está “vendiendo” políticamente toda esta periferia del PP es simplemente mercancía averiada: pro-sionismo, liberalismo rancio, pro-americanismo, ocultar la temática anti-inmigración agitando el fantasma del “terrorismo islámico”, sobreactuando en el tema del burka y eludiendo la cuestión del niqab, para terminar apoyando al PP, a la hora de la verdad… Poco ruido y menos nueces y, las pocas que salen, podridas.

 

infokrisis

Bochorno y vergüenza para Europa: abandonados por la UE, el pueblo europeo de Sudáfrica masacrado por el odio racial

  

Importante y urgente.- Esto es importante y es mucho más importante que lo reproduzcáis en todas las redes en las que estéis presentes, enviar cadenas de emails y colocar links en blogs y en perfilesde facebook, tuenty, etc. No lo toméis a la ligera, ni penséis que esto es uno de los habituales bulos de Internet. Hay mucha documentación sobre la situación de los afrikaaners en Sudáfrica. Si miráis en youTube también encontraréis vídeos. Tomároslo como una tarea humanitaria en favor de nuestra gente en Sudáfrica, sometidos hoy a un verdadero genocidio ante el cual la Unión Europea prefiere protestar por la expulsión de gitanos rumanos de Francia, pero calla, cobarde y miserablementeante el genocidio de los ciudadanos de origen europeo en Sudáfrica.

 

Mirad el siguiente link sobre la situación de los blancos en Sudáfrica y decidme si no vale la pena perder un minuto.



CAMPOS DE EXTERMINIO EN SUDAFRICA


 

¿Qué se puede hacer?

Vale la pena escribir a la Vicepresidenta de la Comisión Europea Viviane Reing para expresar nuestra protesta por este atentado a los derechos de ciudadanos de origen europeo y por el silencio de la Unión Europea.

Mailing masivo de protesta.

1) El departamento de la Sra. Reding tiene un formulario para enviar preguntas y sugerencias. UTILIZADLO. Está en este link:

FORMULARIO PARA CONTACTAR CON LA SRA. REDING


2) Copiar el siguiente texto y pegarlo en donde dice "Enquiry":

 

Estimada Sra Reding,

Estoy encantado por su defensa de los Derechos Humanos. Adjunto la remito un link que muestra la situación de los campos de concentración para ciudadanos de origen europeo en Sudáfrica, y que atentan la dignidad del ser humano.

http://censorbugbear-reports.blogspot.com/2010/08/afrikaners-are-starving-pictures.html

 


Estoy seguro que no nos defraudará,

Nombre


3) Copiar y difundir este llamamiento en vuestros perfiles de facebook y tuenty, en vuestros blogs, en vuestras listas de correo.

¡ES POR UNA CAUSA QUE VALE LA PENA Y POR LA QUE NOS ESTAMOS MOVIENDO MILES DE EUROPEOS!

IDENTIDAD 31

PUBLICADO EL NUMERO 31 DE LA REVISTA IDENTIDAD, YA EN LOS QUIOSCOS.

http://revistaidentidad.blogia.com/2010/090801-sumario-numero-31-15-de-septiembre-a-15-de-octubre-de-2010.php

El caracol

Interesante blog , si bien no estamos de acuerdo al 100% si se trata de un analisis de futuro del area nacional-sindicalista, con sus errores y carencias, y el modo de solucionarlas...

http://elcaracol.blogia.com/